martes, 11 de julio de 2017

Cabo Silleiro, Sierra Da Groba Y Molinos De Baredo

Desde La Sierra da Groba y en innumerables puntos de su accidentada orografía se nos ofrecen a la vista algunas de las maravillas de nuestra Galicia.
Para llegar hasta allí los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas iniciamos una caminata al ladito mismo del Océano Atlántico, casi tocándolo y muy cerca de Baiona.
Y no podemos tener mejor comienzo. La desembocadura del Río Da Fraga también llamado Regato dos Tres Regueiros que nos deja varios rincones con encanto.
Y que nos lleva a conocer La Senda Fluvial do Río Da Fraga o Molinos de Baredo.
Que, como su nombre indica, nos ofrece la posibilidad de conocer una serie de molinos en el cauce del río, en diferente estado de conservación.
En este primer tramo de nuestra ruta caminamos sobre una pasarela de madera y bajo la sombra de arboleda propia de ribera.
Rematando con una bonita estampa de antiguo lavadero y fuente de piedra.
Y allá que nos vamos, siempre ascendiendo, en busca de nuevo del Río da Fraga. Es verano, ha llovido muy poco y cuando nos lo tropezamos es un insignificante hilillo de agua que se desliza debajo de este desvencijado puente de madera.
Cercano a un, ahora solitario merendero, que seguro tuvo días mejores con gente bulliciosa y con ganas de pasarlo bien.
El ánimo de los caminantes no decae, ya que a pesar de ser un día gris, podemos ir atisbando la belleza del lejano mar.
¡Si, sí, ahí está emergiendo entre la bruma que lo cubría!
¡Precioso momento también el encuentro con los caballos semisalvajes que por aquí pacen!
Por cierto, que en este punto, cerca del vértice geodésico en donde conectamos con El Sendeiro das Greas, hizo su aparición una neblina que subía del Atlántico, que pensamos nos iba a impedir disfrutar de él.
¿La veis como gatea por la colina?
A ras de suelo, las flores silvestres nos mostraban su variado colorido.
En un tramo de sendero precioso y fácil de caminar.
Desde el cual se nos ofrece sin impedimentos la grandiosidad salada del océano.
Gigantes descansando en sus aposentos de piedra vigilan el paso del que por allí se acerca.
Que sólo puede admirar tranquilamente y dejarse llevar.
Imborrable también el escenario en donde se encuentra esta antigua caseta de vigilancia.
Así como las vistas que desde ella se pueden apreciar, cuando el día es propicio para ello. 
En esta parte de la ruta, en plena Sierra da Groba, son muchos los lugares desde donde oteamos la figura característica del Faro de Cabo Silleiro.
Al que nos acercaremos algo más adelante, para contemplarlo in situ.
En nuestra caminata también recorremos unos km del Camino Portugués a Santiago señalizado con las conocidas flechas amarillas. Es un tramo empedrado y sobre él se pueden ver las huellas de los carros que antiguamente transitaban por aquí.
Este paseo goza de muy buenas vistas y otro momento fantástico es aquel en donde nos encontramos de nuevo con El Atlántico divisando Baiona, Monteferro...
También visitamos las ahora abandonadas instalaciones militares de la costa.
En sus inmediaciones, el mar nos mostraba un azul intenso.
Nos aproximamos a las baterías costeras recortándose entre mar y montaña.
Y el disfrute es total. Con la inconfundible silueta de Las Islas Cíes acompañándonos. 
La figura rojiblanca del Faro de Cabo Silleiro.
La impenetrable y salada inmensidad…
Y más,… Mucho más…
¡Tanto que sólo caminando por allí es posible sentir y vivir lo mismo que nosotros ese día!
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martes, 4 de julio de 2017

O Fuciño Do Porco O Punta Socastro, O Vicedo, Lugo

Estos días está de moda El Sendero Azul para llegar hasta “O Fuciño do Porco”.
Esa meta también es conocida como Punta Socastro, pero su parecido con el hocico de un cerdo le dio ese otro sobrenombre tan simpático.
Es un saliente de la costa en El Concello lucense de O Vicedo bañado por las aguas del Mar Cantábrico en La Ría de Viveiro.
Para llegar hasta él nosotros iniciamos la caminata en un área recreativa todavía en El Concello de Viveiro.
Y que está situada en las inmediaciones de La Playa de Abrela.
Cuyo arenal recorrimos en una mañana gris y fresquita que invitaba a caminar.
Después de un ligero ascenso enseguida nos topamos con las saladas aguas rompiendo en los abruptos acantilados de las costa.
¡Fijáos qué colorido se nos mostraba El Cantábrico!
 Y a partir de aquí entraremos en el estrecho sendero que nos lleva a Punta Socastro.
¡Por ahí tenemos que pasar!
Como veis, hay habilitadas pasarelas de madera para que podamos caminar tranquilos teniendo a donde agarrarnos.
Aunque hay ocasiones en que no disponemos de esas ayudas.
Pero siempre con el mar como espectáculo.
Y, a veces, con pescadores como testigos de nuestro paso.
¡Es una verdadera gozada el encontrarnos allí!
¿Os atrevéis?
¡Resulta muy agradable caminar por un entorno así!
El rumor del agua jugando en los acantilados es la banda sonora del sendero.
 Si echáis una ojeada a las rocas de los acantilados, descubriréis misteriosas cuevas.
Una vez llegados a Punta Socastro conoceréis la razón de esta ruta.
Facilitar el mantenimiento de esta baliza marítima ubicada en Punta Fuciño do Porco.
Que destaca por su color verde esperanza.
Y que es el punto más lejano al que podemos llegar. A partir de ahí vuelta por el mismo camino.
Dejando paso a los demás senderistas que por allí se acercan.
Y que, como nosotros, se marchan verdaderamente encantados.
De haber podido disfrutar de una maravilla más de nuestra Galicia.
Y de camino hasta Punta Fuciño do Porco deteneos un rato en La Playa de Covas.
Además de pisar su fina arena podréis acercaros hasta “Os Castelos” esta formación rocosa en medio del mar con un no sé qué de misterio.