domingo, 18 de abril de 2021

Por Los Petroglifos Y Molinos De Taboexa

 Nuestros ancestros dejaron esparcido su arte en piedra por numerosos puntos de nuestra geografía.

Y os lo vamos a mostrar en esta ruta que iniciamos al pie de La Iglesia Renacentista de Santa María de Taboexa reedificada hacia 1544 sobre otra románica existente. 

Conserva vestigios arquitectónicos y decorativos de diferentes estilos artísticos y su portada con un arco de medio punto se cubre con un pequeño torna lluvias. 

Si os fijáis veréis cuatro escudos que representan a las antiguas familias con representación en esta iglesia. El conjunto se cierra con un muro con Vía Crucis

Muy cerca, un antiguo molino nos muestra la actividad de la zona en épocas no muy remotas.

Unas ruinas nos ven pasar con nostalgia recordando momentos de frenética actividad. 

Nos recibe una senda primaveral desde la cual vamos oteando ya dos de nuestros objetivos.

Se trata de La Capilla de San Bartolomé construida en la tercera década del S. XVIII en la que destaca su fachada barroca. Su puerta adintelada guarda una hornacina con concha de vieira, motivo que se repite en la parte superior. La acompaña un pétreo cruceiro. 

Y El Castro de Altamira en donde se asentó un poblado castrexo hace más de 2000 años. Se han hallado numerosos objetos, muchos de ellos de bronce, como una figura del dios romano Mercurio,  actualmente en El Museo de Pontevedra, indicio de que estaba totalmente romanizado. Hoy en día se encuentra algo abandonado a su suerte.

En sus inmediaciones, en medio de un frondoso bosque, nos salen al paso pequeños regatos y las siluetas de viejos molinos.

También descubrimos dos Lagares Rupestres construidos en una roca ligeramente inclinada que permite verter el líquido del fruto exprimido en un espacio bajo el desagüe.

A su lado se encuentra la llamada “Laxe dos Penes”. Conserva tres grabados identificados por los investigadores como 2 órganos sexuales masculinos que flanquean uno femenino, de ahí el nombre. Se reconocen sin dificultad.
Nos encontramos en El Lugar do Mouro. Allí también sobresale un conjunto de casas centenarias, ahora en ruinas. Cerca de una de ellas mana una mina de agua labrada en la roca.

Sendereando arribamos al emplazamiento de la primera Estación de Petroglifos: Coto Ribado. Tienen una amplia variedad temática. Destacan “ A Serpe Preñada”,  “Bolos Celtas”,  numerosas cazoletas, círculos concéntricos, etc., repartidos por varias rocas.

Continuamos camino y no dudamos en encaramarnos a la cima de una roca de imponente aspecto desde la cual obtenemos una fantástica panorámica de todo lo que nos rodea. 

Al poco recobramos el sosiego en la tranquilidad de una coqueta área recreativa con flores, riachuelo, fuentes, mesas, bancos y hasta uno de esos columpios que tanto están de moda.

Mientras un solitario molino descansa a la vera de un cristalino riachuelo que alegra, cantarín, el paraje. 

Y llegamos por fin a los Petroglifos de A Coutada descubiertos después de los devastadores incendios de 2017. Están divididos en tres rocas. Nos detenemos primeramente en A Coutada III. Allí encontramos grabados de distintas épocas con cazoletas, figuras humanas esquematizadas y cruces. 

En A Coutada II parece que son varios artistas los que trabajaron allí con un motivo común. Con numerosos équidos siendo dominados y cazados o no por el hombre. 

 Y para mí es la piedra que contiene algunos de los petroglifos más bonitos que hemos visto, incluso alguno no sólo con la silueta del animal grabada sino también el interior de la figura.

 En A Coutada I también se pueden ver innumerables figuras de distintas temáticas. 

Regresamos al Lugar do Mouro en donde transitamos por un precioso camino en donde el agua, helechos y musgo son protagonistas.

No faltan los molinos que añaden una nota más de nostalgia del pasado a la ruta.

 Y que jalonan nuestro paso hasta poner el punto final a la caminata.

CLICAR AQUÍ Y VER LA RUTA EN WIKILOC

CLICAR AQUÍ Y VER TODAS LAS FOTOS DE LA CAMINATA