lunes, 8 de junio de 2015

Variante De Aldeias E Margens Do Rio Ovelha, Marco de Canaveses, Portugal

Y hoy volvemos a dejaros la ruta conocida como “Aldeias e Margens do Rio Ovelha”.

Es una ruta que ya presentamos hace unos meses, allá por el mes de julio cuando fue inaugurada. En su totalidad tiene alrededor de 14 km. Pero esta vez os dejo una versión abreviada para quien no quiera caminarla al completo.
Como ya dije en aquella ocasión el recorrido transcurre por las bonitas tierras de Marco de Canaveses, Portugal, regadas por las aguas del Río Ovelha, afluente del Támega, de ahí su nombre.
Es una ruta circular con inicio y final en las inmediaciones de la sede de la Junta de Fregresía de Várzea de Ovelha, Aliviada e Folhada, junto a la iglesia matriz, de arquitectura románica y que data del S. XV.
La senda es amena y variada, pero que su nombre no os lleve a engaño y creáis que por ser al borde del río es siempre lisa y llana como en este tranquilo momento.
También cuenta con algunos desniveles y presenta alguna que otra subidita que hay que tomarse con calma sobre todo en días de calor como el que nos tocó ayer en suerte.
A mí la parte que más me gusta es la que nos lleva cerca del agua del río en donde podemos disfrutar de algunas cascadas.
Y casi pasear bajo la sombra proporcionada por abedules, fresnos y otros árboles propios de ribera. Por allí la senda transcurre sosegada y disfrutamos incluso del silencio sólo perturbado por nuestros pasos.
Casi no pisamos asfalto pero a lo largo del trayecto podemos ir observando vestigios del pasado de aquellos lugares, por ejemplo en el lugar en donde se encuentran unos túmulos antropomórficos que llaman la atención a todo el que por allí pasa.
También casas de piedra, molinos, petos  y hórreos.
Un momento importante de la ruta es cuando nos acercamos hasta el paraje en donde A Ponte Do Arco se yergue majestuosa sobre las aguas del río Ovelha.
Como ya señalé en su día es una auténtica joya arquitectónica. Un puente de piedra de un solo arco apuntado, se cree que de origen medieval, y que se encuentra además en un boscoso paraje que invita a refugiarse en su sombra e incluso a tomarse un refrescante chapuzón.
Y no podéis perderos el  bonito enclave, ya muy cerca del final del camino en donde se encuentra un antiguo molino antaño movido por las aguas del Ovelha.
Y en donde las aguas del río Ovelha tratan de ser paradas por una represa y que en conjunto, con el agua fluyendo y escapando de su prisión, nos dejan una de las estampas más bonitas de la jornada.
Una jornada que vivimos con nuestros Amigos de Marco de Canaveses en su 3º Festival de Percursos que constituyó un grandísimo éxito de participación.
Pero para los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas lo más importante de todo fue, una vez más, la convivencia con un grupo de personas maravillosas y de quien nos enorgullecemos de ser amigos. A Associação dos Amigos do Rio Ovelha, que, con su perfecta organización, y sobre todo con su forma entusiasta y animosa, son los artífices de que todo esto pueda ser posible.
Gil, Américo, Armenio, Cristina, F. Teixeira, Áurea, Mendes y todos Os Amigos muito Obrigada pelo carinho! E Até já! Ah! E ela já está a gostar de comida espanhola!

lunes, 1 de junio de 2015

Pontes Do Lérez: Gaxín, Monasterio De Santa María De Acibeiro

La caminata que os presentamos hoy en El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas tiene como protagonistas las tierras de Forcarei regadas por El Río Lérez.
Es una ruta circular que tiene su punto de inicio y final en Gaxín, Forcarei. Desde allí, inicialmente, iremos ascendiendo ligeramente. Ejemplares de acebos, robles y castaños son nuestros compañeros.
Pasaremos algunos núcleos de población en donde apreciaremos casas de piedra, fuentes y lavaderos, hórreos...
Y momentos hay en que parte del variado colorido de la primavera en el monte gallego se muestra ante nosotros.
Así llegaremos sin mucho esfuerzo hasta el Monasterio de Acibeiro, auténtica joya medieval de La Orden del Císter, fundado en el S. XII. Considerado Monumento Histórico Artístico desde el año 1931 y considerado Bien de Interés Cultural en la actualidad.
Tanto las dependencias monacales, dedicadas ahora a hospedería, y la parroquia de Santa María reciben el nombre del lugar de su emplazamiento y de la especie vegetal en él predominante “Lugar de Acebos”.
Y de allí los senderistas, que hasta ahora habían caminado sin seguir ningún tipo de marcas, se dirigen al encuentro del río Lérez y la llamada Senda Das Pontes do Lérez.
Esta es una ruta homologada, el PR-G 113 que va siguiendo el cauce del Lérez. Como tal se encuentra señalizada con las marcas blancas y amarillas, si bien algunas ya necesitan de un repasito de pintura y algunas son difíciles de localizar o se encuentran desaparecidas.
Esta parte de la caminata es realmente espectacular. El Lérez nos obsequia con un amplio repertorio de imágenes. A veces sus aguas formando tranquilos remansos en donde la superficie es un auténtico espejo en donde los alisos, sauces, y otros árboles típicos de ribera se miran fascinados.
Y otras veces encabritadas sus rugientes aguas en vertiginosos rápidos, molestos por los impedimentos a su loco avance hacia el mar.
El senderista camina teniendo siempre al Lérez como compañía. El sendero a veces al nivel del agua, a veces más elevado, a veces poniendo a prueba el equilibrio del caminante, a veces ofreciéndole trazados serpeantes entre los árboles.
¡Pero siempre fascinante!
No dejéis de visitar el espectacular paraje formado por una bonita cascada y un, ahora, silencioso molino.
La senda está jalonada, en una y otra orilla por la presencia de varios molinos. Algunos ya camuflados y mimetizados con la vegetación que inexorablemente los va cubriendo.
Otros como figuras fantasmales, algunos todavía majestuosos y elegantes, pero todos demostrándonos la riqueza que estas tierras alcanzaron en un pasado no muy lejano.
Y alguno todavía impresionante en su soledad sólo turbada por el canto de los pájaros y el discurrir de las aguas lamiendo sus paredes sin cesar.
Nos llamó poderosamente la atención el llamado “Batán da Ponte”, un ingenio mecánico que compactaba la lana de tal manera que el tejido confeccionado fuese más resistente al paso del frío y la lluvia.
Y no puedo dejar de mencionar los puentes que vamos conociendo, que por algo la senda se llama así, “Pontes do Lérez”. Variedad de materiales en su construcción. La piedra en muchos de ellos como en “A Ponte do Crego” en donde La Moura Loureiriña continúa peinando sus largos cabellos mirándose en el espejo del río.

Y también la madera forma elegantes estructuras para cruzar de una a otra orilla.
Los senderistas vibran especialmente cuando vadeamos el Lérez igual que lo hacían nuestros antepasados pisando sobre las poldras, que enseñan orgullosas sus gastadas superficies testigos de los pies incesantes que antaño las usaban.
¿Y qué decir del Puente de Gomail? Una auténtica joya, dicen que del S. XV, y uno de los más bonitos de este recorrido reforzado por el maravilloso entorno en donde se encuentra.

lunes, 25 de mayo de 2015

Sobreiral do Arnego, Pena Maior Y Alrededores

El río Arnego nace en La Sierra do Faro y recorre La comarca del Deza antes de dar sus aguas al río Ulla del que es afluente.
Y a lo largo de las tierras regadas por sus aguas se agrupa una gran extensión de arboleda, formada sobre todo por alcornoques, y que es conocida como “Os Sobreirais do Arnego”.
Ocupa 1.537 Ha y se propaga por parajes de los ayuntamientos de Agolada, Lalín y Vila de Cruces. Un espacio natural declarado Lugar de Importancia Comunitaria dentro de Red Natura 2000. Aquí, el alcornoque, (sobreira en galego, de ahí el nombre del lugar), una especie propia de climas más suaves logró sobrevivir gracias a las condiciones climatológicas que presenta El Valle del Arnego.
Y para conocer parte de este bosque único, una mañana, que en principio se despertaba gris y con amenazas de lluvia, los senderistas del Blog Grupo de Andaninas Rías Baixas, comenzaban a caminar en el área recreativa del río Arnego, en la localidad de Carmoega, Agolada.
Allí mismo admiramos ya el contraste que nos presentaba el Arnego con la suavidad de la superficie de sus aguas por un lado y la fuerza y la belleza de su cauce pleno de vida, ligero y rebosante, por otro.
Quietud que nos recibió también en el enclave en donde se encuentra este molino, descansando ahora de su frenética actividad de antaño.
El Arnego, río truchero, es muy frecuentado por pescadores que se desplazan por estrechos senderos que también permiten al caminante llevar sus pasos más cerca del agua y disfrutar plenamente.
A lo largo de la primera parte de la ruta, realmente espectacular, son muchos los momentos mágicos que quedarán para siempre en la retina de los senderistas. El río siempre como fiel compañero.
Y la serpeante senda llevándonos y facilitándonos estos encuentros con un pasado no muy lejano.
Como digo, hay abundancia de alcornoques, pero no faltan castaños ni elementos de nuestros vigorosos robles.
Y en una y otra orilla avistaréis ejemplares de alisos, abedules, fresnos, sauces y otros árboles propios de ribera.
Si os pasa lo mismo que a mí, os sentiréis fascinados con el colorido que nos presenta el río a cada paso. Y querréis estar una y otra vez, cerca, muy cerca del agua.
Un agua siempre cantarina, emulando a los pájaros que cerca se cobijan, y transformando por momentos su canto en estruendoso rugido para mostrar su poderío.
Ya en la segunda parte de nuestro recorrido iremos conociendo lugares a medida que vamos ascendiendo ligeramente. Así, llegamos a Pena Maior.
Desde allí, el paisaje es una maravilla, pudiendo admirar ampliamente el horizonte. Y, en días claros, obtendréis una fantástica panorámica con vistas a La Sierra do Candán, Monte Farelo, Sierra do Faro ..., que contemplaréis con calma y sosiego.
Variados tonos de verde impregnarán vuestro campo de visión, unidos a la paleta de colores variopintos con los que la primavera nos obsequia.
¡Es una gozada estar allí en medio de la naturaleza! Agradeciendo que la lluvia no quisiera finalmente sumarse a la caminata.
No faltarán elementos de la arquitectura popular con casas de piedra y madera, hórreos... que nos ofrecen un sinfín de rincones con encanto.
Y ya avistando La Iglesia de San Pedro de Carmoega, de fachada barroca con pináculos en las esquinas en forma de florero, sabremos que estamos casi, casi, llegando al final de nuestro bonito paseo.
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