lunes, 12 de febrero de 2018

Paseo Por El Parque De El Capricho, Madrid

El Parque de El Capricho, creado para La Duquesa de Osuna, es uno de los rincones  más bonitos de Madrid.
Situado en La Alameda de Osuna guarda auténticas sorpresas para el visitante, como esta simpática “Casa de La Vieja”. 
El Casino de Baile, en donde se celebraban grandes fiestas.
La Fuente Monumento al III Del Duque de Osuna. 
Una pequeña ría con un embarcadero y La Casa de Las Cañas.
No podía faltar una ermita.
Ni un fortín o batería de gruesas paredes.
La Estatua de Saturno devorando a sus hijos tiene también un lugar en este jardín rodeado de pinos.
El Abejero, una construcción majestuosa que antes tenía abejas, emerge en medio del bosque.
No podemos entrar pero sí curioseamos su interior y descubrimos la bóbeda decorada como celdas de panales de abeja y el tesoro allí guardado.
No podéis dejar atrás El Templete de Baco, de estilo clásico, con sus espléndidas columnas jónicas.
Situado en un pequeño promontorio y en donde Baco, claro, es el protagonista.
Se puede divisar desde distintos lugares del Parque.
Desde él se tiene una amplia perspectiva del Capricho y se otea ya la elegante silueta del Palacio de Los Duques de Osuna.
Al que nos acercamos para observarlo más detenidamente.
Nos miran de reojo los habitantes de esta fuente.
La Fuente de Los Delfines y las Ranas.
No podía dejar sin elogiar La Exedra, una plaza ovalada que muestra un templete de 4 columnas de mármol con el busto de la duquesa y unas inquietantes esfinges observándonos.
También se llama Plaza de Los Emperadores porque en ella se colocaron los bustos de los 12 emperadores romanos.
El Parque del Capricho, llamado así porque la duquesa lo fue llenando de “caprichos”, cuenta con muchos más rincones con encanto como "El Parterre de Los Duelistas”.
Y otros que iréis descubriendo a medida que lo recorréis. Caminaréis sobre sendas bien cuidadas.
También viviréis un lado salvaje. 
Con una riqueza vegetal variada rodeándote.
En donde sobresale el colorido de sus jardines.
Y el vértigo de su laberinto.
A veces subiréis o descenderéis algún que otro escalón.
E incluso cruzaréis algunos puentecillos.
Que nos llevan sobre los riachuelos y estanques del Capricho.
 Por donde ir recibiendo todo un cúmulo de cálidas sensaciones.
 Que os harán sentir llenos de vida.
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lunes, 5 de febrero de 2018

Canos De Agua, Templo Y Citania De Santa Lucía En Viana Do Castelo, Portugal

El Templo de Santa Lucía se alza imponente sobre la ciudad de Viana do Castelo, Portugal.
Y es al pie de este santuario donde comienza la caminata que los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas realizaron por aquellos pagos.
Primeramente dedicamos unos minutos a admirar el templo y la vista que se contempla desde esta impresionante atalaya. 
Y nos decidimos a caminar sobre la llamada ruta de “Os canos de água” que al poco del inicio nos depara con la pétrea estructura de los “Arcos do Fintão”.
Una doble estructura sobre la que circula el agua.
Y que seguramente atesora lindas historias en las piedras de sus pilares.
Caminamos a través de ellos con facilidad.
Y hacemos otra pequeña parada con el lienzo azul de distintas tonalidades en el horizonte.
Y desde aquí mismo nuestros pies irán pisando sobre los canales de conducción de agua.
Con algún que otro momento interruptor de la monotonía como este acueducto allí solitario morando en medio del bosque.
Y que, con su gran tamaño, empequeñece al caminante.
Se va ascendiendo paulatinamente al tiempo que los caños nos van mostrando un vestuario variado en donde no falta el invernal verde musgo.
Si se os hace monótono el pisar siempre sobre los caños, hay bastantes tramos en los que se puede caminar por la senda lateral sin ningún impedimento para ello.
El líquido elemento es un compañero más de viaje, ya sea con su risa sonora o en forma de pequeños regatos que se deslizan ladera abajo con tranquilidad.
Al dejar atrás los caños cambiamos de escenario dejándonos llevar por caminos terrosos que por momentos nos agasajan con la visión del mar y de los montes lejanos.
Llegamos a San Mamede en el atrio de cuya ermita, en agosto, se celebra una feria de miel muy concurrida.
Atravesamos el silencioso pueblo y nos refrescamos con el agua de su fuente.
Una pista ancha y de fácil caminar escucha algo más tarde el sonido de nuestros pasos, botas, risas y bastones.
Y nos deja delante de “a casinha dos aviões”, ahora abandonada a su suerte, y en donde estaba proyectado un puesto de control aéreo que nunca se llevó a cabo.
Un aliciente más de la ruta lo constituye “A Citânia de Santa Luzia”.
Se trata de un poblado fortificado con abundantes vestigios de La Edad Del Hierro y del Período de Romanización.
Y en donde podemos ver claramente la dualidad de las casas de piedra circulares y rectangulares.
Se encuentra en un lugar privilegiado desde donde se divisa el estuario del río Lima y mucho más.
Demostrándonos que nuestros ancestros sabían muy bien en donde emplazar un poblado.
Se puede visitar y nos movemos por entre las construcciones a través de una laraga pasarela metálica.
O caminando por los mullidos paseos entre las construcciones.
En donde no es difícil echar a volar la imaginación y ver a los antiguos habitantes entrando y saliendo de sus casas…
Despertamos de nuestro sueño regresando al punto de inicio. Todavía tenemos tiempo de curiosear el jardín anexo al templo de Santa Lucía.
Y de admirar detenidamente el enorme rosetón del monumento.
Cuya vidriera refulge con el sol.
Más abajo, la ciudad aprovechaba el calor de los rayos de sol para enfrentarse a la fría noche del invierno.
 Y los senderistas recogían amarras con la sonrisa de haber disfrutado una cálida jornada.
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