lunes, 15 de febrero de 2016

Aceñas Y Molinos Del Río Neiva En Antas, Portugal

El nombre de la ruta de hoy nos viene dado por la gran cantidad de aceñas y molinos que nos vamos encontrando en el cauce del Río Neiva.
Se articula toda ella alrededor de las tierras bañadas por sus aguas en la localidad portuguesa de Antas de cuya iglesia parroquial salimos muy tempranito una mañana que se presentaba plomiza y gris.
Allí cerca visitamos otro vestigio del pasado lejano de La Humanidad sobre La Tierra: El Menhir de Antas.
Internándonos ya en El Bosque da Peneirada lo primero que encontramos son estas preciosas ruínas de un molino de viento.
Partimos en busca del río Neiva y, después de las lluvias caídas, lo hallamos así de rebosante y revoltoso.
En el lugar, lo que resta del llamado “engenho” do Esprade, y este magnífico pontillón.
No cruzamos todavía de orilla sino que permanecemos en la misma. Así tenemos la oportunidad de caminar a través de antiguos caminos rodeados de musgosos muros de piedra.
Y visitar varios molinos ya en ruínas y cubiertos por la vegetación pero que por su situación, al lado de pequeños regatos y pequeñas pontellas, contribuyen al encanto de la ruta.
Como también lo hacen La Aceña Da Ribeirinha, un poco escondida ella y la de Zé do Río y El “engenho” de serrar de Floriano mirándose de reojo el uno al otro desde orillas opuestas del Neiva.
También emotivo el momento en que llegamos a la conocida como Aceña do Grilo, en estado ruinoso, y en donde nos volvemos a encontrar con el recio pontillón de antes, pero ahora desde la ribera opuesta.
Continúa el caminante por la senda cerquita del río cuyas aguas podemos tocar al mismo tiempo que nos protege el amparo de los árboles que por allí crecen.
Y llega ya el momento cumbre de la ruta ante El Complejo “Do Minante”.
Accedemos a él a través de un impresionante pontón que nos da acceso al lugar que alberga una verdadera industria de las de antes.
Concentraba en muy poco espacio aceña de maíz, de trigo, aserradero de maderas, noria de lino y alambique.
Como veis, impresionante la noria que movía las aguas, que aquí llegan con una fuerza increíble.
Al pasar junto a La Quinta da Malafaia el senderista sonríe mirando los muñecos por allí esparcidos y evoca tiempos de diversión no muy lejanos en estas instalaciones.
Y continúan su camino los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas teniendo siempre por compañeras la aguas del río Neiva.
Que nos animan con su cantinela y alegre discurrir el caminar por estos tranquilos senderos.
Y hasta un peto excavado en plena roca nos encontramos. 
Pasaje espectacular es el que discurre a través de un tramo del Camino Portugués a Santiago.
El terreno está elevado con relación al río que vemos discurrir allá abajo en otro de los parajes fantásticos de la caminata. 
Igual sucede en donde los peregrinos cambian de orilla, justo al lado de La Aceña do Sebastião, ahora reconvertida en casa rural.
Como veis es un recorrido lleno de historia y cultura, en donde nos encontramos variados elementos del patrimonio portugués, ya sea arquitectónico, arqueológico o etnográfico.
También religioso pues, a la ya mencionada iglesia parroquial de Antas con su bonito cruceiro, se unen diversas almiñas durante el trayecto y La Iglesia de Santa Tecla cerca del “engenho” del mismo nombre.
Y sin ninguna duda lleno de patrimono natural que nos hace disfrutar de parajes y momentos de ensueño en donde recrearse con las vistas que se nos ofrecen es todo un placer.
 CLICAR AQUÍ Y VER LA RUTA EN WIKILOC
CLICAR AQUÍ Y VER TODAS LAS FOTOS

lunes, 8 de febrero de 2016

Pozas De Loureza Y Molinos Y Cascadas Da Regueira

Y hoy traemos hasta El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas otra maravilla más de La Madre Naturaleza aquí en nuestra Tierra Gallega.
Para ello nos acercamos hasta el lugar de Loureza, en el Concello de Oia, en donde se encuentran unas pozas naturales y cascadas que dejan entusiasmados a todos los que las contemplan.
Son las conocidas como Pozas de Loureza. Ésta que aquí veis está al ladito mismo de la carretera y tiene un fácil acceso. ¡Estar allí es de cortar la respiración!
Un poco más adelante y siguiendo un bonito sendero, continuamos con la presencia del Río Tamuxe cuyas aguas y lecho son los que nos proporcionan este festín para alegrar nuestra vista y nuestro espíritu..
Es tanta la belleza, que realmente el senderista no sabe a qué prestarle mayor atención pues todo allí es espectacular.
En donde el Tamuxe se muestra espléndido y travieso jugando con las rocas de su cauce.
El sonido de las aguas y el colorido que se ofrecen al caminante hacen del lugar uno de los recantos con más duende de los vistos hasta ahora.
Es invierno y la mayoría de los árboles que pueblan las orillas aparecen desnudos, pero nunca exentos de singular belleza que proporciona al lugar un algo mágico.
La senda, pegadita al Tamuxe, es una auténtica gozada para el caminante.
Siempre con las azules aguas acompañándonos con su alegre cantinela.
Continuamos la caminata a través de la sierra. Desde diversos lugares avistamos en la lejanía la silueta inconfundible del Tecla.
Ya sabéis que por estos pagos hay manadas de caballos semisalvajes. Si tenéis suerte, puede que os los encontréis corriendo raudos y veloces, monte a través.
También tendréis abundantes vistas sobre el valle y los viñedos que hay por la zona.
No podéis perderos el momento único, una vez llegados a Los Molinos de A Regueira.
Allí, como su nombre indica, se encuentran una serie de molinos, algunos reconstruídos, que ofrecen un guiño a nuestro pasado reciente.
El paraje en el que se encuentran, con su bonita estampa, bien merece la pena de ser visitado.
Además, allí mismo, encontraréis la refrescante sorpresa de una bonita cascada con su poza, formada, en esta ocasión, por las aguas de un regato afluente del Regato Dos Bravos
Ya de regreso hacia nuestro punto de partida todavía divisamos El Río Miño acercándose al final de su trayecto.
Y El Puente Internacional que une nuestras tierras gallegas con las de nuestros vecinos portugueses.
¡Galicia: Un verdadero paraíso que nadie se puede perder!
CLICAR AQUÍ Y VER RUTA EN WIKILOC
CLICAR AQUÍ Y VER TODAS LAS FOTOS

lunes, 1 de febrero de 2016

Cascada Y Senda Del Río Belelle En Neda

Esta vez le tocó al Concello de Neda, cerca de Ferrol, ser protagonista de la caminata de los senderistas del blog Grupo de Andainas Rías Baixas.
Como sabéis Neda es lugar de paso del Camino de Santiago que sale de Ferrol. Nosotros iniciamos la ruta al pie mismo de La Iglesia de Santa María y fuimos testigos del paso de varios peregrinos.
También admiramos la belleza del edificio barroco y nos sorprendimos en el altar mayor con la talla de madera del Cristo de La cadena, que dicen de origen inglés llegado a bordo de un barco allá por la época de Los Tudor.
Y ya sin más demora continuamos con la llamada Senda del Río Belelle, cuyo nacimiento tiene lugar en Las Fragas del Eume y cuyas aguas finalizan encontrándose con el mar en La Ría de Ferrol.
En la ruta nos vamos encontrando vivas muestras del pasado de la zona con la presencia de varios molinos, algunos en abandono y otros todavía en funcionamiento, que nos hacen referencia al afamado Pan de Neda.
También nos enteraremos de que hace tiempo las aguas del Belelle movían las ruedas hidráulicas de una antigua fábrica textil en donde se fabricaban las velas de los barcos.  El lugar que hoy es conocido como “Pazo de Isabel II” se encuentra en decadencia.
Pero desde luego el río es el protagonista de la senda. A veces lo encontraremos sereno y apacible, cercado por la frondosidad de los árboles propios de ribera.
Y otras veces lo veremos serio y enfurruñado con todo lo que encuentra a su paso.
Sobre todo a medida que nos acercarnos al Molino da Barcia, perfectamente restaurado y ofreciendo su magnífica estructura al paseante en un paraje precioso.
Pero la guinda de la ruta no está ahí sino que la encontramos al acercarnos a La Antigua Central Eléctrica
Allí nos gusta incluso el embalse del agua, con su ruidosa caída desmelenada.
Y el sinuoso y retorcido camino que escogemos a la verita del río.
Todo para llegar al lugar en donde el Belelle se desliza desde lo alto de la montaña en una caída de 45 m y cuya forma y belleza nos hacer recordar otras cascadas de más renombre que ésta casi desconocida.
Estuvimos mismo al pie de la cascada. Como veis formaba una humareda, que impedía acercarnos más y permanecer allí durante largo rato ya que nos dejaba empapados.
La verdad que con la cantidad de agua caída en los días anteriores a nuestra visita, el río se mostraba espléndido y pleno de fuerza. La cascada impresionaba por su magnitud y por el rugido de su estruendosa caída.
Viene después una ligera ascensión en zig-zag, rodeados de la belleza de lo árboles del lugar.
Desde distintos puntos de nuestra subida continuaremos admirando la belleza de La cascada del Belelle. 
El camino hacia nuestro punto final lo hicimos con una parte común al trayecto inicial. Pero nunca cansa el caminar sobre la cantarina hojarasca que nos ofrecía una mullida alfombra bajo nuestros pies.
 Y el seguir y perseguir el divertido discurrir del río Belelle.