lunes, 14 de septiembre de 2015

Maquino Largaño: De Santo Estebo De Ribas De Sil A Luintra, Nogueira De Ramuín

Los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas continuamos por tierras ourensanas para presentaros El Maquino Largaño.
Se trata de una ruta recientemente homologada, este verano de 2015, y cuyo nombre significa “Camino Largo” en Barallete, la lengua argot de los afiladores.
Es un recorrido circular que nosotros iniciamos en el marco incomparable del monasterio de San Estebo de Ribas de Sil en el Concello de Nogueira de Ramuín, en La Ribeira Sacra.
Espléndido monumento del S. X, actualmente reconvertido en Parador, pero que se puede visitar sin ningún atranco. Nos impresionó todo en él, pero sobre todo sus majestuosos claustros.
A partir de este enclave, realizaremos la marcha en sentido contrario a las agujas del reloj. Iniciando una subida paulatina, sin prisa pero sin pausa que nos llevará primero a través de un  fantástico castañal, que sin duda hará la delicia de los caminantes, en la época del otoño, con sus sabrosos frutos.
Después, tomaremos contacto con otras especies autóctonas que disfrutamos caminando, a veces, sobre senderos terrosos.
Y, otras, sobre caminos empedrados y serpeantes que parecen anclados en el tiempo, encantados entre sus muros musgosos. 
Antes de llegar al lugar de Paradela, de vez en cuando mirad hacia atrás y podréis contemplar la serena majestuosidad del monasterio y todo lo que lo rodea.


A partir de ahí continuaremos zigzagueando por lugares que no se pueden describir, hay que estar allí y visualizarlos, sentirlos bajo la sombra de especies autóctonas que ya van alfombrado de hojas el camino. 
Disfrutad de la arquitectura popular en casas de piedra, lavaderos y hórreos, que nos vamos encontrando en lugares como Biduedo, Mundín, Pombar...
Y la religiosa de pequeñas capillas como ésta de San Lourenzo. 
Entre Monteverde y Baldomar deteneos a ver el paisaje y contemplar los castillos rocosos formando conjunto con la acción de la naturaleza actuando para embellecer sus grises siluetas. 
Y de vez en cuando dirigid la mirada hacia el suelo y percibiréis las huellas de las ruedas de los carros dejadas en el lecho de piedra de los caminos.
En Luintra, capital de Nogueira de Ramuín, encontraréis el monumento al Afilador, en cuyo argot, El Barallete, como ya os conté, Maquino Largaño, el nombre oficial de la ruta, significa Camino Largo.
En todos estos lugares nuestros antepasados nos han ido dejando su huella a lo largo de la historia de La Humanidad. Así os toparéis con la Necrópolis da Moura, un conjunto de mámoas todavía inexcavadas pero fácilmente identificables.
Y no os perdáis el impresionante paraje en donde se localiza el yacimiento arqueológico de Penedos do Castro, posiblemente de la Edad del Hierro.
No os arrepentiréis de llegar hasta allí, porque además constituye una magnífica atalaya para contemplar una de las panorámicas más bonitas de la ruta con el cielo como límite y Santo Estebo y el río Sil como protagonistas en la lejanía. ¡Realmente espectacular!
Parafraseando aquel famoso eslogan: Galicia, que no te la cuenten: ¡Vívela! 
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Caminata Hasta El Santuario De Los Milagros, Amil, Moraña

Y un año más los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas hemos peregrinado hasta El Santuario de Los Milgros de Amil en Moraña.
Esta vez no hicimos la caminata nocturna sino que la hicimos vespertina. Así, aún con luz solar, pudimos ir apreciando más detalles de la ruta. Como estas bonitas flores en uno de los muros por los que pasamos.
Comenzamos la marcha al pie del Puente de Los Tirantes en Pontevedra. Fijaos en la serenidad de las aguas del Lérez y en las tonalidades del cielo.
También disfrutamos del Monasterio de San Benitiño desde diferentes perspectivas. En ésta aún estábamos lejos y ya lo vislumbramos entre las hojas de parra.
Aquí ya nos estábamos acercando. ¡Qué bonita estampa la suya!
Lo vimos tan impresionante que nos decidimos a subir las escaleras de acceso hasta él.
¡Magnífico el claustro!
Desde su atrio, también nos detuvimos a contemplar Pontevedra en la distancia.
Y nos refrescamos del bochorno del ambiente en el agua de su fuente.
Poco antes del monasterio nos había llamado la atención esta imagen:
¿Alguno de vosotros reparó en este incompleto cruceiro?
¿Y en este hórreo con reloj de sol??
Cuando llegamos a Santa María de Xeve ya tenemos un buen trecho andado. ¡Y lo que nos queda!
Al lado de un lavadero, éste es uno de los regatos que nos encontramos. Todavía con poca agua su cauce.
Poco después, este bonito conjunto, en el cual nunca hasta ahora habíamos reparado.
Y después de una buena subidita, algunos atajos y un ligero descenso, cuando cruzamos esta pontella, ya sabemos que el santuario está a un tiro de piedra.
Allí, acompañados de los numerosos romeros, llegados por diferentes medios, nos dispusimos a asistir a la Santa Misa cumpliendo así la peregrinación por este año.
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lunes, 7 de septiembre de 2015

De Leiro A Pazos Do Arenteiro, Puentes Y Ríos

Esta vez traemos al Blog Grupo de Andainas Rías Baixas una ruta que transcurre por tierras regadas por los ríos Avia y Arenteiro.
Tiene su comienzo en Leiro, al pie del puente de Esperela.
Es verano y las aguas del río Avia, que nos acompaña, bajan calmas y sin estruendo. Pero nunca exentas de belleza.
Disfrutaremos de la sombra de zonas boscosas en donde abundan robles, laureles, castaños, madroños… y otras especies autóctonas.
El senderista con paso alegre, sin atrancos en su caminar, llega ahora al encantador paraje en donde el río Avia discurre bajo el puente medieval de La Cruz.
No está completo porque fue semidestruído durante la lucha contra los franceses. Pero aún así, su magnífica presencia nos da idea de lo que pudo haber sido.
Allí, el viajero alegra la vista y el espíritu tomando contacto directo con las dulces aguas del Avia. Que aquí se muestran más traviesas y no dejan de jugar con las rocas de su lecho.
¿Y qué os puedo decir de nuestro primer contacto con el Arenteiro??? ¡Espectacular!
Los pies del senderista le llevan ahora sobra una calzada empedrada con muros musgosos a su derecha y que le acerca a unas majestuosas ruínas.
El Arenteiro lleva algo más de caudal y se muestra bullicioso. Y es así, mirando atentamente el espectáculo de sus aguas con las piedras, que descubrinos diversas figuras en las rocas, vigilándonos silenciosamente.

Rompemos el sueño del molino do Arenteiro con nuestras pisadas y las de algunos corredores que se entrenan por estos pagos.
Y volvemos a detenernos para una vez más admirar la armonía de la obra de la naturaleza, con el río y todo el entorno, y la piedra hecha arte por la obra de la mano del hombre en este fantástico puente del S. XV.
Al llegar a este punto os recomiendo acercaros hasta O Pozo dos Fumes. El sendero que nos lleva hasta él es una verdadera delicia. Alternando suelo de tierra tapizado por las hojas caídas de los árboles autóctonos que nos rodean.
Con algún pasadizo de pasarela de madera para salvar algún que otro tramo.
Y siempre con el sonido mágico del Arenteiro a nuestro lado serpeando por su rocoso lecho.
Y por supuesto, una vez allí comprenderéis por qué el lugar tiene ese nombre, con el agua cayendo a ese pozo y volatilizándose en el aire y sobre las rocas. Sobre todo si vais en una estación en que el río lleve mucho agua. A nosotros, aún así nos encantó.
De allí el caminante se dirige hacia la señorial Pazos do Arenteiro. Allí admira las nobles piedras y escudos de los pazos que le dan nombre.
También la iglesia románica de San Salvador. Dicen que es del S. XII, cuenta con una sola nave y presenta un ábside semicircular que tiene adosado un peto de ánimas probablemente del S. XVII o XVIII.
Continuamos viaje por preciosos senderos, a veces rodeados de árboles, por estrechas veredas, rodeados de muros de piedra o ascendiendo pétreos escalones.
Un aura de misterio nos rodea una vez llegados a la aldea abandonada de Viñoá con sus casas ahora recubiertas por elementos vegetales que no nos impiden ver su elegancia de antaño.
Misterio que no nos abandona en esta intervención artística en pleno bosque.
Y dado que esta es zona del vino de Ribeiro no pueden faltar los viñedos en nuestra ruta.
Una vez arribados a Lebosende nos acercamos hasta la iglesia de San Miguel para admirar su románica fachada.
Y ya los senderistas enfrentan la última parte de la ruta callejeando por Leiro. Allí nos decidimos a llegar a nuestra meta atravesando la balanceante pasarela peatonal sobre el Avia y que nos trajo a la memoria tiempos pasados en que ya habíamos pisado sobre ella.
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