lunes, 9 de marzo de 2015

Montes Cepudo Y Alba Y Alrededores De Chandebrito

El Monte Cepudo es uno de los promontorios de más altura del Concello de Vigo.

Y es uno de los lugares por donde transcurre la caminata que hoy os contamos en El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas. Nuestro punto de inicio lo situamos al pie del Castro de Chandebrito en Nigrán.
Allí mismo se encuentra el molino de As Chans que, a través de un pequeño acueducto, recibe el agua de la presa de A Lapela, situada algo más arriba, ya que no está al lado de ningún río.
También una de las cruces que antaño daban nombre al lugar y que se creen eran utilizadas para señalizar en donde reposaban los niños enterrados sin haber recibido las aguas del Bautismo.
Comenzamos después una ligera ascensión que se realiza cómodamente, a veces por pistas amplias, y a veces por estrechos senderos rodeados de vegetación a uno y otro lado.
El día se presentó con buena temperatura para la práctica del senderismo, pero una ligera bruma cubría la Ría de Vigo, lo que impide un resultado fotográfico nítido. Pero no supuso ningún impedimento para que el caminante pudiera contemplarla claramente y admirarla desde distintos puntos del paseo.
Uno de los momentos de más belleza es llegados al Monte Cepudo. Desde allí podemos seguir admirando la Ría de Vigo, Las Islas Cíes y la de Toralla.
Diversas esculturas diseminadas por todo el parque forestal adornan el entorno. Pero también toda la ciudad de Vigo y varias cumbres como las del mítico Galiñeiro nos observan en la lontananza.
Así mismo, El Cepudo, es uma magnífica atalaya para contemplar a su gemelo el Monte Alba y la ermita que corona su cumbre.
Podemos acceder hasta él a través de una escalera y, una vez allí, aprovechar su condición de magnífico mirador: nuevos éxtasis de belleza se ofrecen a la vista del senderista. Desde aquí veremos todo Vigo, su ría, las Islas Cíes, el Océano Atlántico, parte del Val Miñor y toda la Sierra del Galiñeiro.
 De vuelta en Chandebrito, nos decidimos a explorar el Monte del Castro, llamado así, como bien podréis deducir, porque allí se emplazó un antiguo castro del cual, infelizmente, quedan pocos vestigios. Desde allí nuevamente se nos ofrece el espectáculo de la ría de Vigo por un lado y, al otro, el valle en que se encuentra Chandebrito.
 Descendemos por el lado contrario al de subida y lo hacemos por una curiosa escalera de acceso.
El caminante puede observar los molinos de O Regueiro, que se encuentran en la ladera del promontorio. Y en el pueblo distintos hórreos, antiguos lavaderos y fuentes diversas.
Y el senderista dirige ahora sus pasos hacia La fraga de Rodas. En su entrada las ruínas de un viejo molino y el regato del mismo nombre.
En nuestro caminar también nos encontramos una curiosa roca que resguarda el tesoro de un molino navicular, exponente de la época rupestre.
Otro de los puntos culminantes de la ruta es el que yo llamo mirador de la caseta. Desde él, incluso a través de la nieblina, se divisa perfectamente toda la costa de Bayona, Panxón, Monteferro…¡Y El Atlántico en todo su esplendor!

Ya nuestra brújula va señalando hacia el final de nuestro paseo. Pero todavía seguimos encontrándonos vestigios de nuestro pasado ancestral como son diversos petroglifos como el de O Rapadouro, el de O Preguntoiro y el de Rabete.
 Y, cómo no, otros propios de la arquitectura religiosa como la iglesia de San José.

lunes, 2 de marzo de 2015

Penedos Da Picaraña, Castillo De Sobroso Y Castro De Troña

El último domingo de febrero los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas visitamos de nuevo el concello de Ponteareas.
Pusimos nuestro campo base en El Monasterio de San Diego de Canedo cuyos muros y portada de su iglesia dicen que pertenecieron al antiguo pazo que los Condes de Salvatierra tenían en ese lugar.
De allí partimos animadamente para, inicialmente, recorrer una parte de la senda de los Penedos da Picaraña. Al poco, ya divisamos la enigmática pena Del Equilibrio. Realmente impresiona encontrarse con esa mole desafiando la ley de la gravedad.
Y, a cada paso que damos, a un lado o al otro, encontramos diseminados por doquier, una serie de rocas, a veces aisladas, a veces formando raros conjuntos, algunos cual huevos de dinosaurios...
Y muchas de ellas con nombre propio: do Castro, de Orecio, dos Coellos, da Raposa, Da Banqueta, do Sombreiro, de Soutareiro, do Moucho,... Al subir la ruta a wikiloc he procurado poner la mayoría de los apelativos de estas rocas... Pero es casi misión imposible poner todas las que allí se encuentran y que realmente llaman la atención del caminante.
Llega un  momento en que cambiamos nuestro rumbo y nos decidimos a visitar, ya en el concello de Mondariz, el cercano castillo de Sobroso, construcción originaria del S. XII. Momento fantástico cuando, a través de la fina lluvia que nos acompañaba, nuestros ojos avistan su impresionante figura, encaramada allá en lo alto.
Y no cabe duda de que sus primeros moradores sabían elegir bien el lugar donde vivir. Dicen que fue construído sobre un antiguo poblado castrexo en un alto promontorio del Monte  Landín. Un lugar realmente privilegiado, una atalaya desde donde se podían controlar las comunicaciones entre las tierras interiores y el mar y la histórica villa de Tui.
El senderista se encuentra cómodo y relajado paseando su mirada por los sólidos muros del castillo, la capilla allí existente, la torre del homenaje, el foso, el recio portón de entrada,...

Pero nuestro paseo de hoy es algo largo por lo que hay que coger los bártulos y seguir caminando. Es testigo mudo del paso de los caminantes un Santiago peregrino, de piedra, en los jardines del castillo.
Y nuestros pasos nos llevan hasta la ermita de Santa Tecla, en un bucólico paraje, enriquecido con el toque fantástico de la blanca bruma.
Poco después llegamos hasta otro de los lugares mágicos de esta caminata: El Castro de Troña. Se dice que tuvo su época de esplendor entre el S. I a.C. Y el S. II d.C. En él, admiramos las huellas de nuestro rico pasado, ahora cubiertas con la verde pátina del paso del tiempo.
Allí mismo varios cruceiros y un curioso lavadoiro. También la capilla del Dulce Nombre de Jesús, construída en el siglo XVIII. Se trata de una capilla de estilo barroco y planta rectangular de una sola nave, con bóveda de cañón y arco de medio punto rebajado. En la fachada presenta una torre con espadaña.
Y creeréis que con esto ya está acabando nuestra andaina... Pues todavía no. El caminante continúa su marcha entre árboles cuya frondosidad se adivina a un lado y a otro y también encontrando varias áreas recreativas en donde hacer un alto y reponer energías.
¡Ah! Y la cumbre del Alto da Picaraña, desde donde dicen que son muy bonitas las vistas en días despejados y a la que accedemos a través de una alfombrada senda con escalones de piedra. Allí encontramos la blanca silueta de la ermita de Santa Cruz, un lugar de devoción a donde suben los romeros cada primero de mayo.
También un pétreo viacrucis cuyas cruces surgían fantasmales entre la nieblina que ese día ponía una nota de misterio en todo el ambiente.
Y ya, ahora sí, el senderista va descendiendo poco a poco, retornando al punto inicial bajo la atenta mirada de los gigantes de piedra, que quedan murmurando a nuestras espaldas.
Curiosamente, en los jardines del monasterio de Canedo la primavera se había adelantado y nos ofrecía este maravilloso espectáculo:

lunes, 23 de febrero de 2015

Regatos, Cascadas Y Caminos De Piedra En Boiro

El día amaneció sin lluvia y nos decidimos a viajar hasta el coruñés concello de Boiro y traer esta bonita ruta hasta El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas.
El comienzo coincide con un pequeño tramo de la senda ambiental del castillo de Vitres. Un tramo con el regato Fonte de San Pas bajando alegre a nuestro lado mientras caminamos por una senda muy agradable que cuenta con la presencia de dos molinos esperando pacientes al caminante.
También, en este inicio, la figura estilizada de la primera cascada.
La piedra es un elemento importante en esta propuesta. Así en lo alto podemos contemplar el lugar en donde dicen se asentaba el castillo de Vitres, que da nombre a la senda antes mencionada. Y también curiosas formas rocosas aparecerán ante el senderista a lo largo del trayecto.
A lo largo del recorrido también habrá ocasión de otear el horizonte y avistar diferentes perspectivas de La Ría de Arosa.
Disfrutaremos de ricos elementos patrimoniales como casas de piedra, hórreos, pontones, varias fuentes y numerosos lavaderos.
No falta la presencia de varios cruceiros, algunos de ellos de los que tienen una capillita resguardando la imagen central, y, curiosamente, casi siempre dando la espalda al sendero.
Y no cabe duda de que el agua es el elemento por excelencia de nuestra caminata. Ayuda a ello la presencia de varios regatos, algunos de los cuales hay que sortear o vadear siguiendo el instinto de cada uno.
Y, desde luego, no podéis perderos el paraje en donde el regato Da Graña baja sonoro y juguetón formando un rincón fantástico con diversos rápidos y pozas que invitan a refrescarse.
Otro toque de encanto al mismo lugar se lo da esta cascada, casi una desconocida, pero realmente fantástica. Además ofrece distintas imágenes a todo el que por allí se acerca. Esta es la primera.
Y si el senderista es algo intrépido y, por un estrecho senderito, se atreve a llegar algo más arriba, esto es lo que se encuentra.
En nuestra caminata hay tiempo para todo, incluso para disfrutar de momentos tranquilos pasando por senderos, ágiles y fáciles de andar.
Hay momentos bulliciosos y también hay momentos de caminar por silenciosos pinares y enmudecidos soutos.
Y todavía no os había hablado de los caminos empedrados sobre los que se deslizan nuestros pies. Caminos utilizados antaño por los carros en su afaenado trajín y que muestran al caminante las huellas claras de esa actividad.
Ni de los petroglifos que atesora este lugar, allí en un rincón escondido.
¡Ah! Todavía hay más: otra sorpresa en forma de impresionante, y también desconocida, cascada sobre el regato Das Fervensas, nos aguarda antes de poner el broche final a nuestra andaina semanal.