lunes, 21 de abril de 2014

Circular En Freixeiro De Soutelo: En Busca Del Río Âncora

Una vez más la ruta que presentamos en El Blog Grupo De Andainas Rías Baixas transcurre en el país vecino, Portugal.
Concretamente nos desplazamos hasta Vila Praia de Âncora para realizar una ruta circular con inicio y final en Freixieiro de Soutelo, muy cerca de Vila Praia De Âncora. Salimos al pie de la iglesia de San Martinho y recorreremos lugares como Barrosa, Grovas, Ermelo... 
También pasaremos por El Santuario de Nossa Senhora da Cabeça, lugar en donde a principios de junio se celebra una importante romería.
En nuestro fácil caminar, que se realizará por caminos empedrados, sendas de tierra y algo de asfalto, veremos varios símblos de la religiosidad siempre presente en estas tierras con abundancia de cruces, cruceiros, calvarios,...
Iremos en pos del río Âncora pero a nuestro paso descubrimos campos cultivados, viñedos, fincas con olivos, bosques poblados de robles, alcornoques, acebo, laurel, pinares, acacias, mimosas...
Que posibilitan que la ruta se pueda realizar en cualquier estación del año pues incluso en verano disfrutaremos de la sombra por ellos proporcionada. 
Nos encontraremos algún que otro regato que sortearemos por poldras, pontones y pontillones... 
Y nos maravillaremos cuando ya localizamos al Âncora y sus maravillosas cascadas.
Indicar que es una ruta que no está señalizada por lo que es imprescindible el GPS pero todo lo mencionado anteriormente contribuye a hacer de esta una senda francamente aconsejable pues, además de fácil de realizar para el senderista, une la belleza del monte en conjunto con la frescura de caminar por la ribera de los ríos con el agua al alcance de la mano. ¡No os la perdáis!

lunes, 14 de abril de 2014

Circular En Taboadelo, Ponte Caldelas

La ruta que os presentamos hoy en El Blog Grupo De Andainas Rías Baixas tiene por protagonistas las tierras y ríos del concello de Ponte Caldelas.
Era una bonita tarde de marzo cuando nos acercamos concretamente  hasta la parroquia de Taboadelo. Dejamos el coche al pie de su iglesia y de allí partimos para realizar una senda circular.
Y la verdad que nos llevamos una gratísima sorpresa, pues la ruta, que no está señalizada en absoluto, por lo que se hace indispensable la ayuda del GPS si queréis seguirla, nos va llevando por caminos y corredoiras, hacia parajes preciosos que son un verdadero regalo para la vista y el espíritu.
Así patearemos entre muros de piedra, fincas, unas cultivadas y otras a monte, partes boscosas, levadas, congostras, robledales... Y sin olvidar la, para mí, parte más bonita, como son las márgenes de los ríos Riboi, San Vicenzo y Verdugo.
Ya sabéis que este invierno ha sido muy lluvioso, con muchos días descargando agua sin cesar, por eso había momentos en que el sendero y las corredoiras se habían convertido en pequeños regatos que fuimos sorteando, a veces incluso subiéndonos a los muros.
 Pero que eso no os asuste. Ya que en unos días que salga el sol, toda esa agua desaparece. Además, siempre bajo mi punto de vista, eso le da un aliciente más a la ruta, y, con el calzado adecuado, no presenta ninguna otra dificultad.
El recorrido es muy fácil de caminar y los caminos están bastante despejados, Sólo reseñar que en la parte del río Riboi no pudimos caminar, al principio cerca de la orilla porque sí que encontramos un tramo muy cerrado de vegetación. Optamos por caminar un poco más por la carretera y en cuanto pudimos nos acercamos al margen.
Y lo hicimos en un lugar muy bonito que nos llevó a contemplar una de las maravillas de la ruta: el momento de unión del Riboi con el Vicenzo, con poldras para cruzar a la otra orilla y con un puente de piedra, sencillo pero muy bonito realzando el momento de la confluencia de las aguas.
De ahí continuamos hacia la ermita de San Vicenzo después de la cual ascendemos por una congostra espectacular pero que, si no lo remedian, dentro de poco estará totalmente cubierta por los tojos.
Y ya pasada la aldea de O Verduxo descendemos rodeados de áboles y muros con un encanto especial otorgado por el musgo que los cubría hasta encontrarnos ya con el río Verdugo.
Además del entorno que es realmente precioso, con la presencia del río en sí, con numerososo cantos rodados en sus márgenes, los molinos de “Arriba” y de “Abaixo”...
Ese día la luz daba al río, que bajaba espectacular rugiendo sus aguas en los numerosos rápidos de su cauce,  un colorido especial, diferente que nos hacía no querer salir de allí para continuar disfrutando del momento.
Sobre todo en el lugar en donde unen sus aguas el Verdugo y el Vicenzo. ¡Realmente un espectáculo!
Pero continuamos la marcha hacia el puente de “O Canedo” en cuyo inicio lucen, en el suelo, formando parte del mismo, dos ruedas de molino perfectamente integradas en su estructura.
 Y ya a partir de aquí iniciamos el ascenso hacia la iglesia de Taboadelo  adonde llegamos realmente contentos de haber podido caminar por estos lugares tan bonitos y aquí, a dos pasitos de casa.

lunes, 7 de abril de 2014

Airoa: Ríos, Cascadas Y Foxo Do Lobo

Desde El Blog Grupo De andainas Rías Baixas nos hemos trasladado una vez más hasta Fornelos de Montes para poder presentaros esta bonita ruta circular alrededor de Airoa.
Concretamente nuestro punto de partida es el lugar de O Casal, cerca de Laxe. De allí nos dirigimos a Entrerríos para descender al encuentro del río Val do Home.
Allí admiraremos el puente medieval, magnífico e impasible, al paso del río Val do Home, uno de los afluentes del río Parada, que a su vez cede sus aguas al Oitavén,
y pasearemos detenidamente por el área recreativa y playa fluvial que allí encontramos.
Ya en este lugar llegan hasta nosotros sensaciones de haber viajado en el tiempo, unos años atrás y de que nos encontramos en un lugar encantado. Contribuyen a ello varios molinos, las piedras y los árboles cubiertos de musgo, el entorno en general y el propio río, que nos va acompañando en nuestro caminar.
Subiremos a  Airoa y, callejeando,  iremos en busca de la cascada conocida con el nombre de “Coto Grande”. Pero antes de encontrarla subiremos a O Castro en donde encontramos una capilla y desde este paraje podemos divisar en frente nuestra, a un tiro de piedra, la impresionante caída de la cascada cuya visión aumenta en nosotros las ganas de verla más de cerca.
Y lo hacemos llegando hasta ella ascendiendo y teniendo como vigilantes del camino, fantasmales figuras pétreas surgiendo ante el caminante aquí y allí.
Ni que decir tiene que la subida hasta allí bien merece la pena por el espectáculo de impresionante naturaleza que se extiende ante nosotros. 
Pero nuestras emociones no terminaban aquí, sino que también marchamos en busca de la cascada conocida por “Casariños”, también llamada “Da Feixa”. Y la encontramos, vaya que si la encontramos:
una impresionante caída de agua en Fonte Uceira formada por dos grandes saltos casi continuos de agua que cae en un desnivel de rocas graníticas, enmarcada en un paraje no menos espectacular y que nos deja casi sin respiración. Y en estos momentos, después de tantos meses cayendo agua en abundancia está realmente espectacular.
Después de un buen rato admirando este prodigio que la naturaleza dejó en nuestra tierra, marchamos en pos do Foxo Do Lobo que, perfectamente conservado, y, a través de la nieblina que lo rodeaba, traía hasta nosotros ecos que nos permitían imaginar, sin mucho esfuerzo, la desigual batalla que se libraba entre sus muros.
También visualizamos otro momento de la vida en un pasado no muy lejano, cuando, entre la bruma reinante, nos acercamos hasta O Chozo de Os Foixos, una construcción de piedra que era utilizada normalmente por pastores cuando les era preciso permanecer de noche en el monte junto al rebaño.
Después regresaremos lentamente a Airoa, de la cual tenemos una espléndida panorámica pudiendo contemplar las características formaciones de sus fincas y prados, delimitados por lindes de piedra, ejemplo perfecto del minifundio gallego.
Y una vez llegados al puente Silvares acompañaremos al río Val Do Home, esta vez por la otra orilla, en su alocado discurrir hacia el Parada.
Y de nuevo, a través de viejas corredoiras, volvemos al pasado, encontrándonos molinos, pontillones, árboles de ribera, cantos rodados, muros de piedra, musgo, líquenes, helechos...
Indicar que esta es una ruta no señalizada y muy bonita. Nos encontraremos caminos de tierra, o de hierba, otros empedrados, por donde es fácil caminar y un poquito de asfalto antes y después de las cascadas. El monte gallego en todo su esplendor con la primavera vistiendo tímidamente los árboles que el invierno deshojó y cubriendo de amarillo brillante las laderas del Suído y alegrando el paraíso natural que nuestras botas van pisando.
En general los senderos están en buenas condiciones para el caminante, aunque en alguna ocasión hay que ir casi adivinando cuál camino seguir. Sobre todo antes y después del Foxo Do Lobo en donde todo está en estado un poco más selvático con vegetación abundante, pequeñas lagunas, tojos y un sinfín de pequeños caminos. Por eso, muy aconsejable el uso de pantalones largos, y el uso del GPS. Así no hay pérdida posible en este paraíso. ¡A disfrutarlo!

sábado, 5 de abril de 2014

3º Cumpleaños y 75000 Visitas, Muchas Gracias!

¡Y estamos de cumpleaños! Ya van tres años desde que empezamos a compartir caminatas en la red. Y de nuevo estoy aquí para agradecer vuestra presencia, amigos y seguidores del Blog Grupo De Andainas Rías Baixas. Es por vosotros, por vuestra presencia constante, que hemos llegado tan rápido a las 75.000 visitas.
¡Y es por vosotros que continuamos aquí!
Caminando, caminando
voy buscando libertad.
Ojalá encuentre camino
para seguir caminando.
Víctor Jara

lunes, 31 de marzo de 2014

Senda Fluvial Del Río Tea en Mondariz-Balneario

Esta semana la ruta que traemos hasta El Blog Grupo De Andainas Rías Baixas transcurre por tierras de Mondariz-Balneario, el término municipal más pequeño de Galicia, y también por terrenos de Mondariz.
Esta bonita senda fluvial del río Tea, es una ruta circular, corta, poco más de 12 km, que se integra dentro de otra de más km conocida como “Ríos y Montes de Mondariz” y tiene su punto de inicio y también final en Mondariz-Balneario, concretamente en el puente de O Cruxón.
Al comienzo iremos por el margen derecho del río Tea para seguidamente cruzarlo a través del primer puente metálico que encontramos.
Continuamos después nuestra caminata alternando las dos orillas del río Tea y también alternando el suelo sobre el que pisamos, que a veces será de hierba suave, otras, pavimentos empedrados, fina arena, pistas de zahorra... Pero siempre fácil, en terreno casi siempre liso y llano, haciendo muy llevadera la jornada para el senderista.
También alternaremos el paisaje que se va ofreciendo ante nosotros.
Con las impresionantes imágenes del río en los rápidos y remolinos de las aguas rugiendo ferozmente en nuestros oídos o sosegando nuestro ánimo en los momentos de remanso del Tea.
Alternaremos el material de construcción de los puentes, pues además de dos metálicos, nos encontraremos también con la magnífica figura pétrea del puente Del Val, siempre imperturbable, cual severo guardián  de las aguas que bajo él se deslizan,
y la majestuosidad del puente de Cernadela, del cual dicen que tiene origen romano siendo reformado en el S. XV.
Por él pasaba una importante vía romana, la XVIII del Itinerario de Antonino Pio. Consta de cinco arcos de estilo ojival, salvo el central que es de medio punto. Y como algún otro puente sobre el Tea, también está rodeado de leyendas y rituales cuya procedencia se pierden en el tiempo.
Habrá también puentes de piedra de menor tamaño y prestigio, pero también con encanto, y algún que otro de madera. También daremos con varios molinos, algunos bien conservados y otros en ruínas pero que mantienen  intacto un aquel de belleza que los hace muy atractivos a los ojos del caminante.
Disfrutaremos de las aguas, magníficas, puras y cristalinas del río Tea que forma parte de la Red Natura, y del río mismo en todas sus vertientes. También de las hermosas playas fluviales de sus orillas, como la de Ríofrío, que cuenta además con un área recreativa,  la de O Ceo y la de Foxaco.
Caminaremos amparados por los árboles propios de ribera, bastantes pinos, robles, castaños, laureles, helechos, cañas de bambú y túneles formados por ellas... Y nos deleitaremos con el canto de los pájaros que en sus riberas y bosques se cobijan.
Nos emocionaremos al pasar sobre las poldras o pasos de Tatín, majestuosos e imperturbables al paso y a las inclemencias del tiempo y al capricho de las estaciones.
Caminaremos por senderos estrechos, propios para el quehacer de  los pescadores, por otros más amplios y también por pasarelas de madera recién instaladas, pero nunca sobre asfalto.
Y después de deleitarnos con tanta belleza acumulada en tan poco espacio, regresaremos, ya por el margen derecho, hasta el primer puente metálico que habíamos cruzado inicialmente y que volveremos a cruzar para dirigirnos a nuestra meta que se encuentra a muy pocos metros.