lunes, 7 de abril de 2014

Airoa: Ríos, Cascadas Y Foxo Do Lobo

Desde El Blog Grupo De andainas Rías Baixas nos hemos trasladado una vez más hasta Fornelos de Montes para poder presentaros esta bonita ruta circular alrededor de Airoa.
Concretamente nuestro punto de partida es el lugar de O Casal, cerca de Laxe. De allí nos dirigimos a Entrerríos para descender al encuentro del río Val do Home.
Allí admiraremos el puente medieval, magnífico e impasible, al paso del río Val do Home, uno de los afluentes del río Parada, que a su vez cede sus aguas al Oitavén,
y pasearemos detenidamente por el área recreativa y playa fluvial que allí encontramos.
Ya en este lugar llegan hasta nosotros sensaciones de haber viajado en el tiempo, unos años atrás y de que nos encontramos en un lugar encantado. Contribuyen a ello varios molinos, las piedras y los árboles cubiertos de musgo, el entorno en general y el propio río, que nos va acompañando en nuestro caminar.
Subiremos a  Airoa y, callejeando,  iremos en busca de la cascada conocida con el nombre de “Coto Grande”. Pero antes de encontrarla subiremos a O Castro en donde encontramos una capilla y desde este paraje podemos divisar en frente nuestra, a un tiro de piedra, la impresionante caída de la cascada cuya visión aumenta en nosotros las ganas de verla más de cerca.
Y lo hacemos llegando hasta ella ascendiendo y teniendo como vigilantes del camino, fantasmales figuras pétreas surgiendo ante el caminante aquí y allí.
Ni que decir tiene que la subida hasta allí bien merece la pena por el espectáculo de impresionante naturaleza que se extiende ante nosotros. 
Pero nuestras emociones no terminaban aquí, sino que también marchamos en busca de la cascada conocida por “Casariños”, también llamada “Da Feixa”. Y la encontramos, vaya que si la encontramos:
una impresionante caída de agua en Fonte Uceira formada por dos grandes saltos casi continuos de agua que cae en un desnivel de rocas graníticas, enmarcada en un paraje no menos espectacular y que nos deja casi sin respiración. Y en estos momentos, después de tantos meses cayendo agua en abundancia está realmente espectacular.
Después de un buen rato admirando este prodigio que la naturaleza dejó en nuestra tierra, marchamos en pos do Foxo Do Lobo que, perfectamente conservado, y, a través de la nieblina que lo rodeaba, traía hasta nosotros ecos que nos permitían imaginar, sin mucho esfuerzo, la desigual batalla que se libraba entre sus muros.
También visualizamos otro momento de la vida en un pasado no muy lejano, cuando, entre la bruma reinante, nos acercamos hasta O Chozo de Os Foixos, una construcción de piedra que era utilizada normalmente por pastores cuando les era preciso permanecer de noche en el monte junto al rebaño.
Después regresaremos lentamente a Airoa, de la cual tenemos una espléndida panorámica pudiendo contemplar las características formaciones de sus fincas y prados, delimitados por lindes de piedra, ejemplo perfecto del minifundio gallego.
Y una vez llegados al puente Silvares acompañaremos al río Val Do Home, esta vez por la otra orilla, en su alocado discurrir hacia el Parada.
Y de nuevo, a través de viejas corredoiras, volvemos al pasado, encontrándonos molinos, pontillones, árboles de ribera, cantos rodados, muros de piedra, musgo, líquenes, helechos...
Indicar que esta es una ruta no señalizada y muy bonita. Nos encontraremos caminos de tierra, o de hierba, otros empedrados, por donde es fácil caminar y un poquito de asfalto antes y después de las cascadas. El monte gallego en todo su esplendor con la primavera vistiendo tímidamente los árboles que el invierno deshojó y cubriendo de amarillo brillante las laderas del Suído y alegrando el paraíso natural que nuestras botas van pisando.
En general los senderos están en buenas condiciones para el caminante, aunque en alguna ocasión hay que ir casi adivinando cuál camino seguir. Sobre todo antes y después del Foxo Do Lobo en donde todo está en estado un poco más selvático con vegetación abundante, pequeñas lagunas, tojos y un sinfín de pequeños caminos. Por eso, muy aconsejable el uso de pantalones largos, y el uso del GPS. Así no hay pérdida posible en este paraíso. ¡A disfrutarlo!

sábado, 5 de abril de 2014

3º Cumpleaños y 75000 Visitas, Muchas Gracias!

¡Y estamos de cumpleaños! Ya van tres años desde que empezamos a compartir caminatas en la red. Y de nuevo estoy aquí para agradecer vuestra presencia, amigos y seguidores del Blog Grupo De Andainas Rías Baixas. Es por vosotros, por vuestra presencia constante, que hemos llegado tan rápido a las 75.000 visitas.
¡Y es por vosotros que continuamos aquí!
Caminando, caminando
voy buscando libertad.
Ojalá encuentre camino
para seguir caminando.
Víctor Jara

lunes, 31 de marzo de 2014

Senda Fluvial Del Río Tea en Mondariz-Balneario

Esta semana la ruta que traemos hasta El Blog Grupo De Andainas Rías Baixas transcurre por tierras de Mondariz-Balneario, el término municipal más pequeño de Galicia, y también por terrenos de Mondariz.
Esta bonita senda fluvial del río Tea, es una ruta circular, corta, poco más de 12 km, que se integra dentro de otra de más km conocida como “Ríos y Montes de Mondariz” y tiene su punto de inicio y también final en Mondariz-Balneario, concretamente en el puente de O Cruxón.
Al comienzo iremos por el margen derecho del río Tea para seguidamente cruzarlo a través del primer puente metálico que encontramos.
Continuamos después nuestra caminata alternando las dos orillas del río Tea y también alternando el suelo sobre el que pisamos, que a veces será de hierba suave, otras, pavimentos empedrados, fina arena, pistas de zahorra... Pero siempre fácil, en terreno casi siempre liso y llano, haciendo muy llevadera la jornada para el senderista.
También alternaremos el paisaje que se va ofreciendo ante nosotros.
Con las impresionantes imágenes del río en los rápidos y remolinos de las aguas rugiendo ferozmente en nuestros oídos o sosegando nuestro ánimo en los momentos de remanso del Tea.
Alternaremos el material de construcción de los puentes, pues además de dos metálicos, nos encontraremos también con la magnífica figura pétrea del puente Del Val, siempre imperturbable, cual severo guardián  de las aguas que bajo él se deslizan,
y la majestuosidad del puente de Cernadela, del cual dicen que tiene origen romano siendo reformado en el S. XV.
Por él pasaba una importante vía romana, la XVIII del Itinerario de Antonino Pio. Consta de cinco arcos de estilo ojival, salvo el central que es de medio punto. Y como algún otro puente sobre el Tea, también está rodeado de leyendas y rituales cuya procedencia se pierden en el tiempo.
Habrá también puentes de piedra de menor tamaño y prestigio, pero también con encanto, y algún que otro de madera. También daremos con varios molinos, algunos bien conservados y otros en ruínas pero que mantienen  intacto un aquel de belleza que los hace muy atractivos a los ojos del caminante.
Disfrutaremos de las aguas, magníficas, puras y cristalinas del río Tea que forma parte de la Red Natura, y del río mismo en todas sus vertientes. También de las hermosas playas fluviales de sus orillas, como la de Ríofrío, que cuenta además con un área recreativa,  la de O Ceo y la de Foxaco.
Caminaremos amparados por los árboles propios de ribera, bastantes pinos, robles, castaños, laureles, helechos, cañas de bambú y túneles formados por ellas... Y nos deleitaremos con el canto de los pájaros que en sus riberas y bosques se cobijan.
Nos emocionaremos al pasar sobre las poldras o pasos de Tatín, majestuosos e imperturbables al paso y a las inclemencias del tiempo y al capricho de las estaciones.
Caminaremos por senderos estrechos, propios para el quehacer de  los pescadores, por otros más amplios y también por pasarelas de madera recién instaladas, pero nunca sobre asfalto.
Y después de deleitarnos con tanta belleza acumulada en tan poco espacio, regresaremos, ya por el margen derecho, hasta el primer puente metálico que habíamos cruzado inicialmente y que volveremos a cruzar para dirigirnos a nuestra meta que se encuentra a muy pocos metros.

lunes, 24 de marzo de 2014

Senda Circular En Cortegada, Ourense

La villa de Cortegada, fronteriza y estratégica, en la provincia de Ourense, pero muy cerca de tierras portuguesas y pontevedresas, fue una de las primeras poblaciones, a comienzos del XIX,  en tener casa de baños reconocida oficialmente por el gobierno de Fernando VII.
Y es desde el Balneario de Cortegada, un edificio modernista de 1937, a los pies del río Miño, en el embalse de Frieira, donde comienza y termina la caminata que os traemos hoy hasta El Blog Grupo De Andainas Rías Baixas.
Se dice que sus aguas, recomendadas para enfermedades hepáticas, respiratorias, gastrointestinales y  de la piel, ya eran conocidas en el siglo XV. Son unas aguas sulfurosas, inodoras, transparentes y de olor y sabor azufrado no muy intenso y que brotan a una temperatura de 30º C.

Es una ruta que tiene muchos puntos en común con el llamado Roteiro de Cortegada, una ruta con algunos km más que esta que os presentamos. El comienzo es realmente una maravilla por el entorno del balneario con el Miño besando sus cimientos y, unos metros más adelante, el incomparable espectáculo que apreciamos desde El Mirador Coto Da Pena.
Durante toda la ruta el paisaje realmente es fantástico, tanto en la parte que transcurre con vistas al Miño como en los de interior, algo más alejados de las aguas y a través de los diversos lugares por los que pasamos.
Con bosques típicos de ribera y otros en los que predomina el pino. Pero también encontramos ejemplares de alcornoques, madroños, castaños, robles, laureles, retamas, helechos… 
Especies que llenan de magia y energía las arboledas y en donde la primavera se manifiesta ya con toda su fuerza.

También muestras de arquitectura, religiosa como el santuario barroco de San Benito en Rabiño, con su humilladero.
El templo, barroco, perteneció al monasterio de Celanova, fundado por San Rosendo, a través del Priorato de Arnoia. Destaca su torre central que se alza sobre la puerta principal dando impulso vertical a la fachada. Sobre la puerta, y en medio de un frontón triangular, se puede observar la efigie de San Benito.
En el interior, relieves de la Trinidad decoran el retablo mayor del XVIII, e impresionante para mí.
También muy presente la arquitectura civil en casas de piedra y hórreos…
Algunos lugares con un encanto especial en donde parece que el tiempo se detuvo…
Otros, ahora abandonados pero que nos muestran con orgullo un pasado de esplendor, y en donde la pátina del tiempo no desmerece, sino que añade más belleza, si cabe, a  pueblos como los de O Vao y A Barca.
Momentos muy agradables para el caminante, con muy poquito de asfalto y la mayoría por senderos en donde se pisa casi siempre sobre hierba, tierra, alfombras de hojas...
Puentes de madera, de piedra y metal…
Subidas y bajadas por senderos naturales, sobre escalinatas de piedra o de madera, pero siempre con la naturaleza como protagonista.
Parajes en donde, sin duda, el caminante se quedará con todas y cada una de las sensaciones que allí  se perciben, los aromas de la vegetación que nos envuelve, el aire tranquilo y puro, los sonidos de los pájaros con sus trinos, las hojas de los árboles, las pequeñas embarcaciones por el río, el tañido de las campanas llamando a misa...
Y el tren... Sí, el tren, que, ajeno al paso de los senderistas, traquetea raudo y ligero en la otra orilla y que nos hace recordar la célebre canción de Andrés Do Barro: O tren que me leva pola beira do Miño…