lunes, 22 de diciembre de 2014

¡Ya Es Navidad! ¡Feliz Navidad De Ternura Y Alegría!

¡Y ya está aquí La Navidad! Y con ella llega la alegría de esos días en que todos evocamos la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza de un futuro mejor.
Y en El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas también es Navidad. Y desde aquí deseamos que en Navidad y siempre, adornemos nuestro interior y el árbol de nuestra vida con guirnaldas de amistad y también de gratitud por todo lo que hemos vivido y conseguido hasta ahora. Que decoremos nuestro mirar con la luz de la ilusión. Que en cada caja de regalos envolvamos también una pizca de ternura, de reconciliación, de amor y de perdón.
Las sorpresas de la vida nos esperan en el camino. ¡Con una sonrisa, un bastón y unas botas, salgamos a su encuentro!
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¡Es Navidad! ¡Feliz Navidad!

lunes, 15 de diciembre de 2014

Molinos Y Fervenzas de Parafita Y Pedra Da Serpe En Valga

En el concello de Valga existe un lugar único en donde se pueden admirar los molinos y cascadas de Parafita.

Y para conocerlo, hacia allá que se dirigieron los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas. La mañana se desesperezaba lentamente cuando llegaron a la Ermita de La Salud. Una construcción que, según datos, se realizó como recuerdo de la batalla contra los franceses, que tuvo lugar por  aquellos parajes y que todos los años se reconstruye en las inmediaciones de la ermita.
El caminante va dirigiendo sus pasos a través de senderos delimitados en su mayoría por pinares en donde todo es paz y quietud.
Nos encaminamos hasta Requián para visitar el Santuario de Los Milagros, casi tan famoso como el de Amil, rodeado de impresionantes ejemplares de alcornoques centenarios.
El senderista no ceja en su caminar que le depara la sorpresa de un bonito enclave con el río Valga pasando a través de un pontón apuntalado y dando su agua a las figuras de dos molinos.
Y serpeando con el sendero, a la sombra de pinos, castaños y robles, llegamos por fin a uno de esos lugares mágicos que tanto abundan en nuestra Galicia. Allí encontramos la llamada Pedra da Serpe. Esta piedra sirvió para que nuestros ancestros diesen rienda suelta a sus dotes artísticas dejando allí plasmados su buen hacer y su cultura en forma de petroglifo.
La piedra, auténtica joya del arte rupestre y que data de la Edad de Bronce, no es muy grande pero se puede observar perfectamente su contenido: Grandes líneas serpentiformes, en zig-zag, varios círculos concéntricos y otros motivos.
Continúa la marcha del caminante que vuelve a encontrar al río Valga en otro rincón espectacular con un recio pontón de piedra moderando las enfurecidas aguas que se precipitan rugientes en la hondonada.
Y el senderista llega así hasta un enclave algo solitario en el cual está la Ermita de Os Martores, dedicada a San Mamede.
Es una construcción sencilla, de los siglos IV-V, pero en cuyo entorno se encontró una necrópolis tardorromana donde se especuló que pudiera estar enterrado el hereje Prisciliano. A nosotros nos llamaron la atención las tumbas suevas al pie de uno de sus muros.
Pero como os decíamos, el broche de oro de la ruta, lo constituye el lugar en donde el río Valga junta sus aguas con el regato do Ferreño, desciende vertiginosamente el valle y va formando grandes saltos a los cuales se puede acceder desde diversos enclaves.
En el primero pudimos admirar la llamada Fervenza de Raxoi. Descendiendo por un sendero estrecho, resbaladizo y sinuoso llegamos hasta la base misma de la cascada. Era una maravilla y un auténtico privilegio el poder estar allí oyendo el clamor de las aguas y observando toda la belleza con que la madre naturaleza ha dotado a ese lugar.
Y por un sendero precioso alfombrado de secas hojas de castaños, arribamos al lugar en donde se localiza la llamada Fervenza da Ruxidoira. En el entorno encontramos también dos bonitos molinos que dan al lugar un toque de encanto.
Os aseguro que merece la pena llegar hasta allí. Podemos además caminar por unas pasarelas de madera acondicionadas para llevarnos hasta la base de la cascada.
Aquí podemos extasiarnos contemplando maravilla tras maravilla. La cascada tiene más de seis metros y cae además formando una verde y refrescante poza.
Caminando sendero arriba nos volvemos a encontrar con la primera cascada pero ahora la contemplamos desde un ángulo diferente.
Y después de bastante rato extasiados, admirando este impresionante marco, los pasos del senderista lo van conduciendo al punto final, disfrutando de tranquilos senderos, y encontrando todavía dos molinos más en su caminar.
Resaltar que esta es una ruta no señalizada, algo larga, pero muy fácil de caminar, sin grandes desniveles de subidas o bajadas y siempre disfrutando del tapiz multicolor del bosque en otoño y de esta maravillosa naturaleza de nuestra Galicia.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Domaio: Molinos Río Da Freixa, Monte Faro, Chan Da Arquiña Y Poza Da Moura

Dicen que en Domaio vivió un mouro que tenía una hija muy guapa. Ella tenía amores con un campesino y se veían en las cercanías de esta poza:
El padre, contrario al amor de los dos jóvenes, mató al muchacho y ella, desolada, se tiró al agua de la que a partir de entonces se conocería como A Poza da Moura.
Ya hacía tiempo que queríamos conocer este lugar mágico, y,  para ello, los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas nos acercamos hasta Domaio para presentaros una ruta que además os llevará a conocer muchos de los tesoros escondidos en este rincón del concello de Moaña.
Iniciamos nuestra caminata recorriendo el paseo marítimo de Domaio y nos encaminamos hacia el Rego da Freixa. Hemos de decir que el inicio, en unos pocos metros, es algo desolador, con mucha maleza impidiendo el paso del caminante.
Pero vosotros que nos leéis ya sabéis que no nos desanimamos fácilmente y conseguimos abrirnos camino y llegamos sin novedad hasta La Capilla de San Benito desde donde ya se puede admirar una bonita vista de La Ría de Vigo.
Y ya a partir de ahí simplemente es disponerse a disfrutar plenamente de todo lo que nos rodea. A nuestro paso van saliendo innumerables molinos, reciamente resistiendo los envites del paso del tiempo, en unos parajes plenos de belleza y encanto.
El regato baja ruidosamente para llevar sus dulces aguas a juntarse con las saladas que las esperan muy cerca, y a su paso nos va dejando maravilla tras maravilla en forma de rugientes y vistosas cascadas que encandilan al caminante.
Hay momentos en que se juntan además de la naturaleza en pleno esplendor, viejos pontones de madera, molinos y cascadas haciendo que el senderista no sepa a dónde dirigir la vista delante de tanto espectáculo como se presenta ante sus ojos.
Y ya nos dirigimos hasta la cumbre de la ruta: El Monte Faro de Domaio. En nuestro caminar disponemos de distintos miradores desde donde echar una ojeada a Moaña que queda allá abajo, a la ría de Vigo y mucho más, avistando incluso allá en la lejanía la inconfundible silueta de las Islas Cíes.
Ya en el Faro, con El Puente de Rande como testigo de nuestras andanzas, contemplamos a vista de pájaro todo lo que antes veíamos y permanecemos un rato admirando el horizonte.
Y los pasos de los senderistas los llevan ahora hasta otro lugar mágico: Chan da Arquiña.
Ahora en otoño alfombrado su suelo de mullidas hojas y mostrando al visitante diferentes vestigios de la presencia de nuestros ancestros en estos parajes.
Y ya toca ir descendiendo y lo hacemos por un camino lateral al campo de Golf de Domaio en donde algunos jugadores aprovechan el día de ocio para dar unos cuantos golpes.
Y por fin llegamos al lugar en donde en las noches de San Juan dicen que se aparece y se puede oír cantar a la muchacha de largos cabellos que por amor se arrojó allí, a la Poza da Moura.
Y realmente que merece la pena acercarnos hasta ese lugar en donde El regato Miñouva forma un embalsamiento natural y se precipita montaña abajo en una cascada espectacular.
Es la Poza da Moura en donde los caminantes permanecen un tiempo contemplándola y también admirando el fantástico paisaje que se extiende más allá del horizonte, con nuevas vistas del puente de Rande, la ría de Vigo y más allá…
Y acompañando a la poza, las siluetas de seculares molinos allí presentes, componen un escenario perfecto para la historia que nos cuenta la leyenda.
Y ya el caminante regresa al punto de inicio, acompañado por las aguas del regato, más molinos en sus riberas, algún hórreo y algún cruceiro poniendo la nota religiosa, con el broche de La Iglesia de San Pedro.
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lunes, 1 de diciembre de 2014

Molinos De Los Ríos Folón, Picón Y Da Cal Y Sierra Da Groba

La senda que realizaron esta semana los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas tiene como protagonistas las tierras de O Rosal y Sierra da Groba.

En la primera parte nuestro caminar discurre a  través de la senda que nos lleva a admirar, una vez más, Los Molinos del Río Folón. Como sabéis, estos son una serie de 36 molinos dispuestos en cascada que se encuentran en un paraje realmente idílico.
Ya desde el comienzo de la caminata nos vemos sorprendidos por la belleza del lugar.
Algunos molinos están rehabilitados exteriormente y, aunque casi ninguno de ellos puede hacer la función para la cual se construyeron primitivamente, nos dan una gran idea de lo que pudo haber sido la actividad de la molienda no hace muchos años atrás.
En cualquier época del año podemos disfrutar recorriendo esta pendiente en donde se encuentran los molinos, pero especialmente en estos momentos, después de las lluvias, es cuando las diversas cascadas que allí se encuentran nos muestran su más alto grado de belleza.
Hay tantas maravillas por ver que no nos apercibimos del paso del tiempo y momentos hay en que no sabemos hacia qué punto mirar, si hacia arriba en donde la batería de molinos, encaramados en la roca, parece no tener fin, hacia atrás con las distintas pasarelas de madera, puentes y escaleras de piedra…
Hacia los lados con los saltos de agua…
O hacia el horizonte en donde podemos ver, en días claros, el discurrir de las aguas del Miño, tierras de Portugal y diversos picos montañosos, incluido el de Santa Tecla.
Y los pasos del senderista se dirigen ahora a la búsqueda del Río Da Cal y lo primero que nos encontramos son sus aguas bajando desenfrenadas a lo largo del valle y, en un remanso, una preciosa laguna azul que algunos sortean caminando a través de sus frías aguas y otros buscando un paso que acerque sus dos orillas.
El paisaje se encuentra afectado por las consecuencias del último incendio allí ocurrido, pero la belleza del río con sus rápidos y pozas aminora el impacto. Contribuyen también a ello, una serie de molinos, alguno restaurado como el molino Da Pinta, en un bonito enclave, y otros en ruínas pero que dan al lugar un encanto especial.
 Y el caminante, bajo la sombra de los pinos y sobre sendas de arena, con la mullida alfombra de las hojas de castaños o pinos, o cubiertas de hierba verde,  parte ahora al encuentro de la Sierra da Groba y del Océano Atlántico.
Caballos salvajes, mudos testigos del paso del senderista, disfrutan de su libertad paciendo tranquilamente sin que nadie les moleste.
Llegamos así al Mirador de las Antenas, desde donde tenemos una magnífica visión con la inmensidad del océano ante nosotros y el Monasterio de Santa María de Oia allá abajo en la lejanía.
Las saladas aguas, las nubes bajas y la niebla que las cubría esta mañana de domingo, serán compañeras del senderista durante varios km.
Y ya iniciando el regreso obtendremos distintas panorámicas de las tierras del país vecino, el Valle del Rosal y varias cumbres montañosas.
En nuestro caminar llegamos a las cercanías de la Capilla de San Martiño, en donde nos encontramos con la sorpresa de que ayer estaban celebrando la romería del santo con lo que aquello contaba con gran animación proveniente de los muchos romeros que hasta allí se habían acercado.
Pero nuestra jornada no había llegado a su fin, ya que todavía nos esperaba otra de las manifestaciones artísticas fruto de la conjunción de la mano del hombre con la madre naturaleza: Los Molinos del Río Picón, 21 hermosos molinos que vamos encontrando en nuestro descenso, que junto con los del Folón fueron declarados Bien de Interés Cultural y que constituyen realmente todo un tesoro digno de conocer y visitar. ¡No os lo podéis perder!