El jueves 8 de diciembre, al ser festivo, no desaprovechamos la ocasión y salimos, una vez más, a recorrer uno de esos lugares tan bonitos de nuestra Galicia y que tanto me gusta contaros aquí, en El Blog de caminatas Grupo De Andainas Rías Baixas.
Esta vez nos acercamos hasta Cerdedo, localidad próxima a Pontevedra, para recorrer los apenas 13 km del llamado "Roteiro Sarmiento".
Esta ruta se llama así porque quiere rememorar la visita que nuestro erudito Fray Martín Sarmiento realizó a la tierra de sus antepasados en diciembre de 1745. Este recorrido está señalado como PRG-69 dentro de los senderos gallegos y tiene todos los componentes para que la jornada sea del agrado de todos los caminantes: muestras de nuestra arquitectura en piedra, como el conjunto arquitectónico de la iglesia de San Juan Bautista en Cerdedo, desde donde se inicia el recorrido... Pazos señoriales como el Pazo de Cavenca, que según la creencia popular fue la casa natal de nuestra poetisa Rosalía de Castro... Rústicas viviendas, desgraciadamente muchas de ellas abandonadas y en ruínas... Algunas capillas como la de San Antón, la cual se encuentra bien situada
al final de la calzada y el puente del mismo nombre sobre el río Castro, afluente de nuestro río Lérez, la de San Salvador, la de Loreto... No pueden faltar puentes,
molinos, cruceiros, alguno con la imagen de nuestro Fray Martín Sarmiento incluída,
lavaderos, fuentes... Y numerosos hórreos, los cuales dan muestra de la intensa actividad agrícola de la zona en épocas anteriores...

El día, aunque gris, nos permitió además disfrutar a tope de nuestra increíble naturaleza que continúa admirándonos cada día... Como había llovido el día anterior, y mucho, además de las cascadas naturales, a cada paso nos sorprendíamos con alguna que otra espontánea corriendo ladera abajo...
También señalar la presencia de innumerables castaños y robles, que al ser otoño nos proporcionaban auténticas y mullidas alfombras de hojas, castañas, erizos y bellotas...
Asimismo era el día propicio para los amantes de las setas pues nos encontramos con magníficos ejemplares de lepiotas, y alguna que otra variedad, que nos hicieron lamentar no haber llevado los materiales necesarios para su recogida y transporte...
Y así, casi sin enterarnos, regresamos a Cerdedo en las cercanías de la playa fluvial, en donde echamos en falta a algún que otro compañero, que de haber estado allí, seguro que no habría desaprovechado la ocasión para ponerse en remojo...
En fin que disfrutamos de un lugar atractivo y con encanto, en donde parece que el tiempo se ha detenido en algún momento de nuestro pasado...
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