lunes, 7 de mayo de 2018

Lagunas Y Playas De Xuño En Porto Do Son

Aprovechando el buen tiempo nos hemos decidido a caminar cerca del mar.
Y lo hacemos desplazándonos hasta la localidad de Xuño, en Porto do Son, para disfrutar también de las lagunas por allí existentes.
Para llegar hasta ellas inicialmente recorremos una masa boscosa y una senda en la que la primavera ha tapizado de flores el camino.
Y muy pronto se nos ofrece una primera visión de los humedales y el mar.
Que no tardamos en admirar más de cerca. Comenzando por La Laguna de Xuño.
En varios momentos del recorrido se puede caminar sobre pasarelas de madera que dan dinamismo y agilidad al paso del caminante.
Aunque también nos deslizamos por senderos llenos de encanto.
Que parecen conducirnos directamente al séptimo cielo.
Y, cómo no, también nos llevan a la verita, ver, de las lagunas que se convierten en protagonistas destacadas del paseo.
Pisa ahora el caminante fina y blanca arena siguiendo el rastro de las huellas marcadas sobre ella. 
Y le toca el turno ahora a La laguna de San Pedro de Muro vestida con una variada paleta de verdes, azules, ocres… 
Con formas sinuosas y curvilíneas y conjugando agua dulce y agua salada.
Por cierto, si os gustan las aves, no dudéis en dar uso a los observatorios disponibles para su observación.
Abandonamos la orilla marítima para adentrarnos en otros territorios, pero siempre acompañados de belleza.
En este tramo no faltan las fuentes, las casas de piedra, los hórreos y cruceiros…
Pero en seguida tiramos de nuevo hacia el rumor de las olas. En este caso las que vienen a besar la arena de La Playa de Espiñeirido.
En donde se nos ofreció un espectáculo añadido por la presencia de varios caballos y sus respectivos jinetes galopando sobre el arenal. 
Continúa el viajero su periplo y lo hace por veredas adornadas con coloridas flores propias del litoral.
No dudéis en bajar de nuevo a la arena haciendo buenos los versos del poeta: “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”
Y siempre teniendo como compañero el vaivén de las olas en su incesante movimiento.
Las arenas forman ahora La Playa da Lagoa preciosa en su solitaria inmensidad.
Retornamos a las pasarelas que, serpeando, nos llevan raudos sobre el paisaje dunar.
Los surfistas se divierten navegando con sus tablas, en La Playa das Furnas, Ramón Sampedro dirige su mirada al infinito, en dirección contraria al acantilado.
El senderista encamina sus pasos hasta El Puente Medieval sobre El Río Siera
De estructura muy simple, presenta un arco ligeramente apuntado. Es una maravilla verlo cómo desafía la gravedad y se sostiene por la presión que ejercen sus desgastadas piedras entre sí.
Nada como dejarse llevar por esta nuestra Galicia, ¡un auténtico paraíso! 

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