lunes, 22 de enero de 2018

Por Salvaterra Do Miño: Fortaleza, Ríos Miño Y Tea

Sobre las aguas del Río Tea y cerca de Salvaterra do Miño se yergue el precioso Puente Medieval de Fillaboa.
Tanto el Tea como El Puente de Fillaboa son unos de los protagonistas de la caminata que los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas iniciaron al pie de La Fortaleza de Salvaterra do Miño.
Nuestros pies nos conducen sobre las losetas del Paseo Fluvial a la vera del Río Miño del cual se levantaba una ligera bruma blanquecina.
Mientras familias de patos, cormoranes, y alguna que otra grulla despistada, sin ninguna otra preocupación, se dedicaban a la tarea del aseo matutino.
En seguida nos topamos con la alargada silueta de la lamprea descansando cerca de su natural hábitat.
El caminar en esta primera parte es tranquilo, relajado por una senda que está muy cuidada y bien delimitada. Encontraremos bancos para el descanso del caminante, también fuentes, siempre acompañados de las aguas del Miño y en algún tramo viñedos a nuestro lado.
La mañana se había presentado húmeda pero no llovía por lo que nos encontramos un día adecuado para caminar.
Entre la neblina pudimos adivinar la silueta de La Isla de Fillaboa que permanecía así envuelta en el misterio a pocos metros de la desembocadura del Tea en El Miño, del que es afluente. 
Cuando por fin alcanzamos a ver las aguas del Tea, éstas se deslizaban estronduosa y ruidosamente bajo la azul estructura del viaducto del ferrocarril.
No mucho más arriba es donde se ubica la maravilla pétrea que es El Puente de Fillaboa. Al parecer inicialmente fue una construcción romana pero la actual se considera medieval aunque con modificaciones. Con tres arcos ligeramente apuntados.
En la actualidad está cerrado al tráfico lo que ayuda en su conservación y que siga allí imponente sobre las aguas del tea a lo largo de los siglos.
Sin alejarnos demasiado volvemos a ver el río cruzado por otra bonita estructura.
Como sabéis el Tea tiene por habitantes, entre otros, a las lampreas. Pues ayer, durante nuestro paseo,  asistimos a la ardua tarea de colocación de los puestos que permiten la pesca de este animal.
Mientras las nubes bajan seguían caminando con nosotros aunque permitiéndonos disfrutar del paisaje más cercano con el río y las fincas cercanas, algunas con los restos del maíz todavía por recoger. 
Algunas ruínas y zonas dedicadas a merenderos van surgiendo aquí y allá.
Mientras el río nos sigue deleitando y ofreciendo bonitas estampas.
Nos decidimos a cruzarlo a la altura de La Playa Fluvial de Cordeiro y comienza entonces una segunda parte totalmente distinta a la primera dejándonos llevar a través de una senda más natural y salvaje.
Mullidas alfombras ven como los árboles se yerguen altaneros hacia el cielo.
Mientras las hiedras serpentean por sus troncos que parecen dar la bienvenida al senderista.
Que se ve acompañado por pequeños regatos, pontellas, congostras sin ningún impedimento para el total disfrute.
En algún momento se camina entre fincas más o menos cultivadas.
Pero siempre rodeados de belleza natural o creada por el hombre.
La bien cuidada y empedrada calzada del Puente de Fillaboa nos traslada a la otra orilla.
Y nos dirigimos al Parque de A Canuda. Aves y árboles de distintas especies acogen al visitante que pasea con parsimonia.
Todavía nos espera La Fortaleza de Salvatierra cuyas murallas recorremos. Destacando La Puerta y Capilla de La Oliva.
Que nos abren un panorama sobre El Miño y también sobre instalaciones como La Casa del Conde.
La Iglesia de San Lorenzo, con un pétreo cruceiro al lado con La Virgen Peregrina.
Y El Castillo de Doña Urraca entre otras.
Una ruta cargada de secretos e historias que se desvelan al paso del caminante.

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