lunes, 17 de julio de 2017

Paseo Por Viveiro, Mariña Lucense


Viveiro es una ciudad de La Mariña lucense situada en La Ría de su nombre en El valle y ensenada formados por El Río Landro
Son las aguas del Landro las que el viajero tiene que surcar para acceder a Viveiro y lo hace por mediación del Puente de La Misericordia o Puente Mayor.
Viveiro fue en tiempos una ciudad amurallada con diversas puertas para entrar en ella. En la actualidad se conservan sólo tres de ellas. La más importante, verdadero símbolo de Viveiro y declarada Monumento Histórico Artístico, es La Puerta de Carlos I.
Construída en el S. XVI sobre otra anterior, es de estilo plateresco y homenajea al Emperador Carlos V. Sus almenas terminan en cabezas de guerreros y sobre sus muros sostiene los escudos de Galicia y de Viveiro.
Continuamos nuestro paseo y en seguidita llegamos a La Plaza Mayor. Es peatonal, se encuentra rodeada de edificios en cuyas fachadas destacan las galerías lacadas en blanco y constituye el verdadero centro neurálgico de Viveiro.
También está la casa del concello y otros como éste que es la sede de La Biblioteca Pública.
Todo El Casco Antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico, merece nuestra atención. Fijaos que escalinata nos conduce hasta La Iglesia de San Francisco, del S. XIV.
Y muy cerca de La Plaza Mayor no dejéis de visitar la conocida como “Casa de Los Leones” con este impresionante escudo del S. XVII.
También llama nuestra atención La Iglesia de Santa María Do Campo, románica del S. XII, que nos muestra dos torres flanqueando la entrada a su interior.
Observad los detalles de estas columnas de la portada norte.
La preciosa sencillez de su ábside.
Y en la majestuosidad de su conjunto. (Aunque algo tapada ese día con el ornamento para los festejos del Mercado Renacentista que tenía lugar ese día).
Por La Calle de las Monjas, de suelo enlosado y delimitada por unos enormes paredones de piedra, vamos en busca de la segunda puerta de acceso a la villa.
Se trata de “A Porta Do Valado”. Es una puerta románica del S. XIII, bajita y se cree que por su tamaño sería una puerta secundaria.
Si la cruzamos accedemos a una zona arqueológica con restos de elementos medievales.
Entre los que podemos caminar sobre unas pasarelas de madera colocadas a tal efecto.
Regresamos intramuros y callejeando nos encontraremos El Convento de La Concepción en uno de cuyos laterales han erigido una Gruta muy semejante a la de Lourdes. Y muy cerca “A Porta da Vila” del S. XII, entrada principal a Viveiro por El Camino Real.
Y ya vamos cerrando el círculo y lo hacemos acercándonos al Paseo Marítimo.
En él observamos monumentos varios, cañones, fuentes,…
El Conservatorio de Música

Destacando de nuevo la hilera de edificios de blancas galerías lacadas, esta vez mirando hacia el líquido elemento.
¡Sin lugar a dudas, una visita muy agradable!
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martes, 11 de julio de 2017

Cabo Silleiro, Sierra Da Groba Y Molinos De Baredo

Desde La Sierra da Groba y en innumerables puntos de su accidentada orografía se nos ofrecen a la vista algunas de las maravillas de nuestra Galicia.
Para llegar hasta allí los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas iniciamos una caminata al ladito mismo del Océano Atlántico, casi tocándolo y muy cerca de Baiona.
Y no podemos tener mejor comienzo. La desembocadura del Río Da Fraga también llamado Regato dos Tres Regueiros que nos deja varios rincones con encanto.
Y que nos lleva a conocer La Senda Fluvial do Río Da Fraga o Molinos de Baredo.
Que, como su nombre indica, nos ofrece la posibilidad de conocer una serie de molinos en el cauce del río, en diferente estado de conservación.
En este primer tramo de nuestra ruta caminamos sobre una pasarela de madera y bajo la sombra de arboleda propia de ribera.
Rematando con una bonita estampa de antiguo lavadero y fuente de piedra.
Y allá que nos vamos, siempre ascendiendo, en busca de nuevo del Río da Fraga. Es verano, ha llovido muy poco y cuando nos lo tropezamos es un insignificante hilillo de agua que se desliza debajo de este desvencijado puente de madera.
Cercano a un, ahora solitario merendero, que seguro tuvo días mejores con gente bulliciosa y con ganas de pasarlo bien.
El ánimo de los caminantes no decae, ya que a pesar de ser un día gris, podemos ir atisbando la belleza del lejano mar.
¡Si, sí, ahí está emergiendo entre la bruma que lo cubría!
¡Precioso momento también el encuentro con los caballos semisalvajes que por aquí pacen!
Por cierto, que en este punto, cerca del vértice geodésico en donde conectamos con El Sendeiro das Greas, hizo su aparición una neblina que subía del Atlántico, que pensamos nos iba a impedir disfrutar de él.
¿La veis como gatea por la colina?
A ras de suelo, las flores silvestres nos mostraban su variado colorido.
En un tramo de sendero precioso y fácil de caminar.
Desde el cual se nos ofrece sin impedimentos la grandiosidad salada del océano.
Gigantes descansando en sus aposentos de piedra vigilan el paso del que por allí se acerca.
Que sólo puede admirar tranquilamente y dejarse llevar.
Imborrable también el escenario en donde se encuentra esta antigua caseta de vigilancia.
Así como las vistas que desde ella se pueden apreciar, cuando el día es propicio para ello. 
En esta parte de la ruta, en plena Sierra da Groba, son muchos los lugares desde donde oteamos la figura característica del Faro de Cabo Silleiro.
Al que nos acercaremos algo más adelante, para contemplarlo in situ.
En nuestra caminata también recorremos unos km del Camino Portugués a Santiago señalizado con las conocidas flechas amarillas. Es un tramo empedrado y sobre él se pueden ver las huellas de los carros que antiguamente transitaban por aquí.
Este paseo goza de muy buenas vistas y otro momento fantástico es aquel en donde nos encontramos de nuevo con El Atlántico divisando Baiona, Monteferro...
También visitamos las ahora abandonadas instalaciones militares de la costa.
En sus inmediaciones, el mar nos mostraba un azul intenso.
Nos aproximamos a las baterías costeras recortándose entre mar y montaña.
Y el disfrute es total. Con la inconfundible silueta de Las Islas Cíes acompañándonos. 
La figura rojiblanca del Faro de Cabo Silleiro.
La impenetrable y salada inmensidad…
Y más,… Mucho más…
¡Tanto que sólo caminando por allí es posible sentir y vivir lo mismo que nosotros ese día!
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