lunes, 17 de abril de 2017

Por El Castro De Baroña, Petroglifos De A Gurita Y Alrededores

El Castro de Baroña es un asentamiento de La Edad de Hierro en el concello de Porto Do Son, A Coruña.
Está erigido en un lugar de gran belleza teniendo al mar como gran compañero.
Es uno de los castros mejor conservados de Galicia y está declarado Patrimonio Artístico Nacional y Bien de Interés Cultural
Es un ejemplo perfecto de castro marítimo por lo que los arqueólogos creen que sus habitantes se alimentaban de pescados y mariscos aunque no en exclusiva.
Allí podemos ver perfectamente sus murallas defensivas para evitar al enemigo.
Construcciones que servían de escalinatas de subida y bajada por el poblado dividido en dos.
Y también, claro está, estructuras con forma de elipse y circulares que servían de viviendas familiares.
Su emplazamiento se encuentra en una península rocosa que podemos explorar buscando formaciones curiosas, escuchando el canto rumoroso del mar.
Por ejemplo aquí, si buscáis en su interior encontraréis los latidos de su corazón.
Pero nuestra ruta no es sólo sobre el castro. Así, también pisamos la fina arena de la playa que baña sus cimientos.
Contemplamos los pedruscos que dentro de cientos de años serán simplemente granos de esa arena.
Caminamos por estrechos senderos rodeados de pinos.
Subimos la escalinata de acceso a La Iglesia de San Pedro de Baroña, muy bien acompañada de diversos hórreos, un cruceiro y una fuente. 
Admiramos la capacidad artística de nuestros ancestros en Los Petroglifos de A Gurita.
Por cierto que desde allí tomaréis un primer contacto con la hermosa silueta gris del Monte Louro.
¿Verdad que es bonita esta combinación de colores? 
¿Y esta otra? ¿Verdad que también os gusta?
Pues esta visión de La Ría de Muros y Noia, el monte lejano, el cielo, la vegetación de primavera nos acompañarán largo rato en nuestro caminar.
Y serán casi una constante en esta ruta que hoy os dejamos en El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas.
Pudiendo contemplarlos a lo largo de muchos km de nuestro recorrido.
Tanto cuando vamos ascendiendo paulatinamente, serpeando con el sendero, como cuando ya el descenso pone alas a nuestros pies de caminantes.
No dejéis de acercaros hasta el lugar en donde se encuentra El Cruceiro de Montemuiño en donde, en agosto, se celebra una romería en honor A Virxe do Leite, a la que está dedicado. 
Pasamos por lugares habitados, también por lugares solitarios, en uno de los cuales nos sorprendió la belleza de este molino envuelto en flores blancas.
Caminaremos por enclaves sombreados y estrechas congostras.
Nuestros pasos nos llevarán por sitios más soleados y también habrá momentos en que el sonido del agua sonará a nuestro lado.
Hasta sortearemos algún que otro pequeño regato contento de que alguien conozca su existencia solitaria.
Todo para ir acercándonos cada vez más al mar, ese día un auténtico tapiz de color azul claro.
Aproximándonos de nuevo Al Castro de Baroña, allí impertérrito viendo pasar los siglos.
El entorno se encuentra ennegrecido debido al incendio por aquí ocurrido, pero nunca exento de belleza y encanto.
Saludaremos a las cañas de la senda litoral que nos aconsejan un ritmo de calma con su vaivén acompasado.
Nuestros pies se hundirán en la fina arena de La Playa de Arealonga, en un estallido festivo para los sentidos.
Las rocas pintadas con los colores azul y rojo de La Senda Local del Castro, sentirán el sonido de nuestras pisadas.
Proporcionándonos estupendos miradores sobre el azul océano, La Ría y sobre la maravilla del Castro de Baroña.
Castro de Baroña, un lugar realmente mágico y único al que sin duda volveremos.

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