lunes, 30 de enero de 2017

Passadiços Do Sistelo Y Chozos De Alrededor

Hoy traemos hasta El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas la ruta conocida como “Trilho dos Passadiços” en Sistelo, Portugal.
Como ya habréis deducido, su nombre viene dado porque una gran parte del recorrido se realiza sobre pasadizos elevados que van acompañando al Río Vez.
Nosotros iniciamos la caminata en el propio Sistelo, una de las aldeas más antiguas de Portugal, en donde admiramos la recia estructura del castillo del Vizconde de Sistelo.
La elegante sencillez de su iglesia.
Y un curioso conjunto de hórreos en este lugar mágico al fondo del valle y que parece anclado en el pasado.
Como sabéis, en Sistelo son famosos los socalcos, plataformas en las vertientes de las montañas, sobrepuestas unas encima de otras en escalera para aumentar la poca superficie fértil.
Y que iremos encontrando en numerosas ocasiones a lo largo de nuestro caminar.
Al poco de iniciar la andaina nuestros pies se deslizan sobre calzadas empedradas.
Y nos encontramos al río Vez escapándose por debajo de este robusto puente de piedra.
         Y ya todo se convierte en un disfrutar a tope de todo lo que percibimos alrededor.
En la primera parte tenemos como fiel compañero al río Vez que corre raudo, ruidoso y veloz a nuestro lado.
A veces casi podemos tocarlo. Ocasiones mil hay de contemplar serenamente a ese niño travieso en que se ha convertido.
Y otras nos conformamos con vigilarlo y escucharlo desde las alturas de las pasarelas.
Pasadizos que se encuentran alfombrados por la mullida hojarasca de los árboles ribereños cercanos.
Los caminos son fáciles de recorrer y se encuentran adornados muchos de ellos por la verde y musgosa pátina del tiempo, haciéndonos la ilusión de recorrer un lugar encantado.
No pueden faltar los molinos en nuestra ruta.
Pero si hay algo que caracteriza esta ruta es la abundancia de chozos y pequeñas construcciones usadas para refugio. 
¡Fijaos qué bonita ésta en la orilla del río con la abertura hacia las aguas!
¡Y en la segunda parte de la ruta hay más, salpicando el estrecho sendero de piedra por el que subimos!
Por cierto que la vegetación y el paisaje en el segundo tramo de la ruta cambia radicalmente.
¡Es fantástico el dejarse llevar a través de estas bonitas corredoiras!
Y contemplar el cielo azulado a través de los emparrados.
Por todo esto y mucho más que descubriréis por vosotros mismos, no lo dudéis, id y daos un garbeo por los pasadizos do Sistelo. ¡Lo vais a disfrutar enormemente!
CLICAR AQUÍ Y VER LA RUTA EN WIKILOC

lunes, 23 de enero de 2017

En Busca Del Sumergido Castro Canvás, Chantada

Estos días se está hablando mucho en los medios de comunicación del Castro de Canvás, en Chantada, Lugo.
Todo ello debido a que el bajo nivel de las aguas del Encoro de Belesar han permitido que el castro, hasta ahora sumergido, se haga visible y accesible a pie para todo aquel que lo desee visitar.
Hay quien llega con el coche hasta cerca de su emplazamiento, pero los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas, como no podía ser menos, llegamos teniendo por compañeros nuestros bastones y las inseparables botas. 
Comenzamos nuestra caminata al pie mismo de La Iglesia de Sobrecedo en Taboada.
Aquí la veis a pleno sol pero, por la mañana bien tempranito, un manto de espesa niebla blanquecina cubría todos los alrededores y nos costó dar con ella.
La escarcha había caído durante la noche tiñendo de blanco los árboles del camino.
Toda la zona está dedicada a la viticultura que se realiza en los tan característicos socalcos de La Ribeira Sacra, hoy difuminados y apagados bajo la bruma.
Estos bancales nos acompañarán durante casi todo el recorrido. Nos encantó verlos sobre el marco incomparable del embalse.
Siluetas de antiguas casas, hace tiempo anegadas por el líquido elemento, y ahora emergiendo, cual embajadoras de un pasado recio y hermoso, se destacan aquí y allá sobre el espejo del embalse.
El alma del senderista se regocija ante las primeras visiones del castro allí emergente en medio del encoro.
Y que será compañía constante en esta parte de la ruta.
Acercaos también hasta el lugar en donde El Río Enviande se precipita para dar su agua al Miño, formando una impresionante cascada.
Comenzamos después una fuerte subida a la búsqueda del castro antiguamente sumergido. No olvidéis de echar la vista atrás y lo encontraréis allí, tranquilamente a vuestra espera.
Llegados a las inmediaciones de Mosteiro nos reciben este cruceiro y el palomar cercano próximos a La Iglesia de Xillán
He de decir que, debido a la repercusión mediática, gran cantidad de gente, ávida de conocer este retazo de nuestra historia, se encontraba ya por allí desfilando a través del estrecho pasaje de acceso al castro.
Y, por fin, ahí estaba el objeto de nuestro paseo, luciendo espectacular bajo los rayos de Lorenzo que también quiso sumarse a la fiesta.
Una vez en su interior cada uno se busca la vida para desplazarse ya que no hay caminos definidos.
Pero caminaremos siempre inmersos en pura belleza, nunca mejor dicho.
Piedra y agua como elementos esenciales.
Azules, negros, marrones y grises en contraste con las ropas coloridas de los visitantes.
No cabe duda que resulta super emocionante el estar pisando sobre algo que sabes que hasta hace muy poco estaba sumergido y que tan pronto lleguen las lluvias volverán a estarlo de nuevo.
¿No os resulta increíble?
¡Una experiencia única!
Y que os recomendamos vivamente.
CLICAR AQUÍ Y VER LA RUTA EN WIKILOC
CLICAR AQUÍ Y VER TODAS LAS FOTOS DEL CASTRO 

lunes, 16 de enero de 2017

Palacio Da Brejoeira Y Cova Da Moura, Monção

El Palacio da Brejoeira situado en Pinheiros, Monção, es el punto de inicio y final de nuestra caminata por el Trilho da Cova Da Moura en esa localidad portuguesa.
Dejándonos llevar por las señales en seguida arribamos a La Playa Fluvial de Sendim en donde las aguas del Río Gadanha nos ofrecían un bonito espectáculo.
Viéndolas deslizar ya sea en alegre bullicio o en apacible y sinuosa calma.
Que hacía que su superficie se transformase en improvisado espejo en donde se miraba la somnolienta vegetación de sus orillas.
Muy cerca de allí cruzaremos el río por una rústica pontella y, algo más adelante, por El Puente Medieval de Semdim.
Todavía era otoño cuando lo recorrimos y la hojarasca cubría el suelo que pisábamos.
Los viñedos que a veces nos aparecían a uno u otro lado exhibían el colorido propio de esa estación.
No os perdáis todo el entorno de La Playa Fluvial de Pinheiros con su Puente Medieval.
De un solo arco parabólico en granito y magnífico sobre las aguas tranquilas del Gadanha en donde, si tenéis suerte, podréis ver nadar a las nutrias que por allí habitan.
También con sus fuentes, su gran lavadero y su pasarela sobre el río.
Su represa de aguas agitadas.
El  rincón de ensueño en donde se encuentran varios molinos restaurados.
Con el agua todavía deslizándose a través del canal para mover la rueda.
Su área de recreo y La Iglesia de Pinheiros al fondo… todo eso y más elementos que juntos constituyen uno de los momentos mágicos de la ruta.
Continuamos nuestro paseo con el río Gadanha como compañero de fatigas al que vadearemos sobre este pontón flanqueado por la naturaleza en todo el esplendor del otoño.
Hay momentos en que la senda nos lleva a través de fincas cultivadas e incluso de viñedos pero no lo dudéis es por ahí...
El elemento religioso está bastante presente en la ruta con cruceiros como éste del lugar de Carregal que en realidad tiene como fuste un Pelourinho, poste de piedra que servía para aplicar castigos a los reos.
También capillas varias e iglesias, así, a la ya mencionada de Pinheiros se une la de Cambeses, a la que vamos avistando desde distintos puntos del recorrido.
Y El Santuario De Nossa Senhora dos Milagres en un bonito paraje.
Cuando estéis allí echad la vista a lo alto del edificio y descubriréis tesoros como éstos.
Seguramente os estaréis preguntando dónde está A Cova da Moura, pues según parece, en una hendidura entre varias rocas en lo alto del Monte Castelo que divisamos a lo lejos.
Poco después, henos de nuevo en El Palacio da Brejoeira, monumento nacional portugués, construído en el S. XIX y que nos regala la vista y el espíritu con su porte elegante, señorial  y majestuoso.
CLICAR AQUÍ Y VER LA RUTA EN WIKILOC