lunes, 30 de mayo de 2016

Convento De Mosteiró, Cascada Da Grova Y Molinos De Bade, Cerdal, Valença, Portugal


En la mañana del domingo, los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas disfrutábamos, una vez más, de las maravillas de la naturaleza.
Comenzamos la ruta al pie de la iglesia parroquial de Cerdal, Valença do Minho, Portugal, que tras una noche lluviosa se preparaba para la celebración del Corpus.
A su lado, las instalaciones de una antigua fábrica de destilación de aceite que nos preparaban para una ruta que resulta amena y entretenida con fugaces apariciones de pequeños regatos.
Pontillones para cruzar sobre ellos sin mojarse los pies.
Charcos y pozas que evidencian el agua caída en toda la semana.
Caminos con el testimonio de la febril actividad pasada grabado en sus piedras.
Lavaderos de piedra y fuentes añorando la antigua algarabía de voces y manos femeninas deslizándose sobre ellas.
Casas señoriales, modernas y no tanto, algunas tan sugerentes que logran que el caminante tenga la sensación de estar contemplando una pintura.
Panorámicas alegres sobre el valle que nos ofrece un repertorio musical que acompaña a los senderistas durante un buen trecho.
Carballeiras y bosques que sufren el temible azote del fuego, pero que, milagrosamente están resurgiendo, cual Ave Fénix, de sus cenizas.    
Primaverales coloridos, amarillos, verdes, blancos, rojos, azules, … saliéndonos al encuentro.
Vacas de largos cuernos preguntándose por qué las distraíamos de su apacible pastar dominguero…
Un lugar en Bade, en donde parece que el tiempo se ha detenido...
Viejos molinos rehabilitados, cuyos muros conversan entre sí recordando la antigua molienda.
Fuentes con nombres curiosos ofreciendo su líquido elemento al visitante.
 Grafías y símbolos que nos hablan de viejas costumbres.
Lagares de aceite, ahora sólo mudos testigos de su quehacer de antaño.
La alegría que inunda a los caminates ante la maravilla cabalgante de las aguas agitadas de La Cascada da Grova que bien invitaban a un bañito.
Allí mismo o unos metros más arriba en las tranquilas pozas del regato que la forma.
La calma y sosiego que emanan de la silueta del Convento de Nuestra Señora de Mosteiró.
Cruces de piedra y gigantes molinos de viento oteando el horizonte en la lontananza.
Pequeñas capillas recién encaladas sus paredes preparándose para la estación veraniega. 
Todo esto y mucho más que descubriréis si os animáis y lleváis vuestros pasos hasta allí.

lunes, 23 de mayo de 2016

Molinos, Foxo Do Lobo, Pontones Y Fuentes En Ventín, Fornelos De Montes

En las publicaciones del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas no nos cansamos de decir que nuestra Galicia está llena de rincones con encanto. 
Y una vez más hemos tenido la oportunidad de visitar uno de esos lugares en donde parece que habitan las hadas y los trasnos.
Lugares en donde, si tenemos tiempo para detenernos y observar, veremos todos los detalles que hacen que sean únicos y espectaculares.
Nuestros pasos nos llevarán a través de preciosos senderos, a veces estrechos y sombríos.
A veces escoltados por muros de piedra en donde el tiempo ha esculpido su huella con trazos mullidos de verde musgo.
Y otras contorsionando el cuerpo por entre piedras y ramas.
Pero siempre rodeados de singular belleza que nos transporta a épocas ya lejanas y misteriosas.
El rumor del agua contribuye a despertar nuestros sentidos y nos hace estar alerta y animarnos a percibir todo lo que allí se encuentra.
La magia del paisaje es un verdadero regalo para la vista y alegra el ánimo de los senderistas contagiados de espíritu positivo.
Hay una gran variedad de verdes en los árboles, hiedras, helechos y demás elementos vegetales.
Si os acercáis a estos parajes en Ventín, Fornelos de Montes, seguro que el manto mullido del musgo os invitará a deslizar suavemente la mano y percibir su dulzura y suavidad.
El trayecto se ve animado además por enigmáticas figuras de molinos que van surgiendo aquí y allá, envueltas en un halo de misterio.
El bosque está ahora tranquilo, sólo roto su silencio por nuestros pasos y el canto de los pájaros, pero podemos imaginarnos la animosa actividad que antaño tenía lugar por estos pagos.
Nos encontraremos un sinfín de pequeños regatos que cruzamos de un salto o sirviéndonos de esos pequeños pilares de piedra sabiamente colocados.
Mención especial merece este pequeño puente medieval que todavía se mantiene elegante sobre las aguas del Regato Ventín, afluente del Río Oitavén.
Por cierto, que no podéis perderos el paraje en donde las aguas del uno besan los cimientos del otro.
Pero la ruta es mucho más. Visitaremos un “Foxo do Lobo” con forma de W, con doble muro, bastante bien conservado.
Y con dos fosos en peor estado que los muros pero bien visibles todavía las piedras que los forman.
A lo largo de la caminata también observaremos curiosas formaciones rocosas. ¿A qué os recuerda ésta?
El tema religioso no falta en nuestra ruta. Así nos encontraremos varias cruces y dos petos. Nos llamó la atención éste en donde se muestra a la Sagrada Familia en su huída a Egipto.
También La Ermita de San Cayetano ya en el lugar de Bustelos.
Y, si el calor aprieta, además de en los regatos, también podréis refrescaros en las bonitas fuentes desperdigadas por el trayecto.
Todo ésto y mucho más que he dejado en el tintero estará a vuestro alcance si os acercáis a echar una ojeada.¡Animaos a descubrir nuevos horizontes!
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lunes, 16 de mayo de 2016

Por "Caminhos De Canaveses" En Marco De Canaveses, Portugal

Los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas ya estamos de nuevo en Marco de Canaveses, Portugal.
Y lo hacemos una vez más invitados por nuestros amigos de la “Associação Amigos do Rio Ovelha” en su  IV Festival de Percursos Pedestres”.
Esta vez nosotros elegimos la ruta que lleva el nombre “Caminhos de Canaveses” porque todavía no la conocíamos y pensamos que ésta era una magnífica ocasión para hacerlo.
Tiene su punto de inicio y final, ya que es un recorrido circular, al pie de La Iglesia de Santa María de Sobretámega.
Construída en el S. XIV en el margen derecho del río Támega a su paso por Marco de Canaveses, pertenece por tanto al Románico tardío y está integrada en La Ruta del Románico, aunque a lo largo del tiempo ha sufrido algunas modificaciones.
Desde su atrio, y también desde la parte inicial de la senda, se divisa en la otra orilla la también románica Iglesia de San Nicolau con la que guarda gran relación al tener una estructura semejante y pertenecer ambas al Románico tardío.
La ruta en sí es muy fácil de caminar. En su inicio recorremos el parque fluvial del Támega en donde coincidimos con caminantes mañaneros disfrutando del paseo.
Tenemos El Río Támega como compañero de fatigas y durante largo rato seguimos disfrutando de la Iglesia de Santa María allá en su atalaya y mirándose coqueta en las aguas tranquilas.
Casi toda la ruta transcurre por terreno liso y llano, aunque alguna cuestita es irremediable.
Una vez abandonado el río, si el calor aprieta, podremos refrescarnos en esta enigmática fuente de cara seria.
Al igual que en esta otra, muy simpática, de cuyos caños, siempre manando, surgen de repente unos chorros más potentes que pillan desprevenidos a los caminantes.
Se encuentra en medio de una plazuela y rodeada de edificios de piedra en un rincón que forma parte de "Aldeias de Portugal".
Algunas casas poseen  escudos como éste:
Y también se alza allí La capilla de San Sebastián.
Por cierto que allí mismo, la organización, que está atenta a todo, nos tenía preparadas varias sorpresas, al igual que a lo largo del recorrido, como una danza alusiva a los panaderos, y la degustación de especialidades de la zona como “Pão podre” y “Pão de ló” que estaban para chuparse los dedos.
Continuamos caminando y avistamos lo que queda en pie de Las Caldas de Canaveses, ahora en desuso, pero cuya majestuosidad nos habla de un pasado fastuoso.
Y una bonita estampa ofrece también al senderista, el puente del ferrocarril, imponente sobre el río Támega. 
Y ya estamos de nuevo a orillas del río, en donde nos reciben las instalaciones del Club Náutico.
Y pasando bajo las piernas del gigante que une las dos orillas, llegamos así al término de la caminata.
Que no al final de la jornada, puesto que la alegría y las celebraciones continuaron haciendo que aumente todavía más, si cabe, la amistad con estas personas entrañables y carismáticas de la AARO de Marco de Canaveses.
Muito Obrigada!
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