lunes, 12 de octubre de 2015

Por Mondariz: Ríos Tea Y Aboal


El Río Aboal es uno de los afluentes del Río Tea al que proporciona sus aguas muy cerca de los concellos de Mondariz y de Mondariz Balneario
Y estos dos ríos son los protagonistas de la ruta que hoy os presentamos en El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas
Comenzamos en Mondariz al pie del Puente Do Val.
Muy cerca, La Playa Fluvial y Área Recreativa De Riofrío en, donde las aguas del Tea sortean furiosas los diques que quieren frenar su ligero discurrir. 
Abandonamos las orillas del Tea y nos dirigimos al encuentro del Aboal cuyas márgenes han sido acondicionadas recientemente y nos ofrecen un entorno muy cuidado en donde la tranquilidad y el sosiego acompañan al caminante. 
También podemos atisbar momentos del pasado que salen al paso del senderista como La Pontella de A Costa, usada desde siempre para cruzar el río sin mojarse los pies. 
No podían faltar los molinos cuyas figuras van surgiendo en una y otra orilla. 
O impasibles, allí en medio de los maizales, todavía con la espiga sin recoger y sin grano que moler.
Y algunos sintiendo la acción del paso del tiempo sobre ellos, que los va cubriendo con la verde pátina del abandono, del musgo y de las hiedras. 
Había llovido y la naturaleza se nos mostraba con la cara lavada y reluciente. Las hojas de los árboles propios de ribera, alisos, abedules, fresnos,… se mecían suavemente al compás de la música que el regato les ofrecía. 
El caminante se deja llevar por la senda sinuosa respirando belleza por todos los poros y empapándose del encanto que allí se refleja. 
Especialmente emotivo es el momento en que nos adentramos en un umbrío paraje caminando sobre una levada. 
Y, allí escondida, testimonio de una época pasada y vivida muy cerca del río, la solitaria, ruinosa y musgosa figura de un silencioso molino.
Estamos en otoño y en esta ruta encontramos diferentes frutos de esta temporada, uvas, nueces, castañas, manzanas, setas... Así que id preparados para recoger los que más os gusten.

Volvimos a tomar contacto con el río Tea justo en el lugar en que las aguas de los dos ríos se juntan. Este paso de madera es mudo testigo del encuentro. 
Algo más adelante una pasarela metálica nos facilita el cambio de orilla.
Y es a través de esta majestuosa pontella que decidimos cerrar el círculo de nuestro caminar.
Y vosotros, no lo dudéis, con unas botas y un bastón, acercaros hasta allí, id al encuentro de la magia. ¡Os está esperando!

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