lunes, 26 de enero de 2015

Fragas, Soutos Y Carballeiras De Brión

Y hoy les toca a las tierras del Concello de Brión ser protagonistas de la ruta en El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas.
Una caminata que realmente recomendamos a todas aquellas personas que quieran pasar unas horitas en pleno contacto con la naturaleza.
La senda comienza en Ponte Insua y va serpeando siguiendo el curso del Río Tambre que se encuentra a la derecha. Un río que en esta mañana nebulosa de domingo todavía se encontraba dormido bajo su gruesa manta blanca de niebla y apenas se escuchaba, sólo se presentía e intuía su presencia.
La niebla era tal que a veces no veíamos más allá del alcance de nuestros bastones y parecía que nos encontrábamos dentro de una película ambientada en el Londres decimonónico... ¡Igual de Bonito!
Lo que sí acompaña al caminante durante largo rato, es el canto de la gran diversidad de pájaros que tienen sus nidos en los árboles de estos parajes, algunos con curiosas formas, y que harán las delicias de los amantes de la ornitología.
Por cierto, que es una maravilla la gran variedad de elementos arbóreos que va encontrando el senderista a lo largo del recorrido. Claro está muchos robles a uno y otro lado.
Tampoco faltan pinares y una enorme abundancia de castaños por doquier, lo que constituye una delicia para, en tiempos otoñales, poder recoger su rico fruto y para, aún ahora, disfrutar de su mullida y crujiente alfombra bajo los pies.
También podemos observar ricas muestras del patrimonio arquitectónico religioso con iglesias como La Iglesia de Santa María de Viceso de planta rectangular y nave única, con su impresionante Fachada Barroca y campanario con pináculos laterales dando la bienvenida al caminante. En la portada, enmarcada por dos columnas laterales se acoge la imagen de La Virgen María.
Y La Iglesia Neoclásica de Santa María de Ons, de planta rectangular con ábsides laterales. Su fachada principal destaca por su gran portada, enmarcada por un arco de medio punto que alberga también la imagen de la Virgen María. El campanario corona  el conjunto y es mudo testigo del paso de miles de peregrinos por El Camino a Fisterra y Muxía.
No podemos olvidar los cruceiros, de los cuales, visitamos varios, encuadrados en la llamada "Ruta de Los Cruceiros". Todos magníficos y diferentes con elementos distintos en su imaginería. Uno que nos llamó poderosamente la atención es el llamado Cruceiro da Goriña porque, aparte de otros elementos, contiene en su estructura una capilla con la imagen de la Virgen con el Niño en brazos y que se ve que era policromada.
Y el patrimonio civil también nos ofrece varios ejemplares de puentes para cruzar los diversos regatos que nos vamos encontrando y que, ese día, se encontraban bastante juguetones con el agua que desfilaba rauda y veloz por sus cauces, alegrando el ánimo de los senderistas.
A mí el que más me gustó es el que permite cruzar sobre El Regato Dos Chavielos, por el material con el que está construído y por el lugar realmente encantador en el que se encuentra, El Pozo Negro.
No podían faltar los molinos que aparecen a la vista del caminante cual figuras fantasmales en las orillas del risueño Regato Viceso.
También numerosos hórreos a lo largo de la ruta, muchos de ellos del llamado “estilo maián”. Y fuentes diversas esparcidas a lo largo del trayecto para saciar la sed del caminante.
Y hasta un Castro de La Edad de Hierro se cuela en este itinerario. Lo localizamos en Forxán pero se encuentra sin excavar. No podemos todavía observar los restos prehistóricos pero, en contrapartida, sí disfrutamos de la sombra de la carballeira que lo cubre.
Y llegó el momento en que sí pudimos obervar claramente, e incluso tocar, las aguas del río Tambre. Aguas que aquí sí fluían rápidas, estridentes y sinuosas formando estruendosos rápidos en su camino hacia el mar.
Y no os perdáis el momento cumbre de la ruta. Aquel en que podemos contemplar La Cascada del Pozo Negro, que forma en ese enclave ideal el regato Dos Chavielos antes de juntarse con el Tambre.
Y ya el caminante, satisfecho, va buscando la meta, pero continúa disfrutando de esta maravilla de bosque de Brión con réplicas de todas las especies ya nombradas anteriormente y, finalmente,  llevando sus pasos a través de un maravilloso souto que ya desea el regreso del senderista.

lunes, 19 de enero de 2015

Saiáns, Alto Da Medoña Y Alto Da Bandeira

La viguesa parroquia de Saiáns está llena de lugares con una gran riqueza arqueológica y etnográfica.
Y para visitar algunos de esos lugares, los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas os presentamos esta pequeña ruta circular que tiene su inicio y final en Camposancos, en donde nos emociona el bonito paraje que nos recibe.
Se trata de Los Molinos de Gontade, una serie de molinos, algunos de ellos restaurados, que se encuentran esparcidos por La Fraga del mismo nombre, Gontade, y que encontramos plena de luz y colorido. En ella todo el suelo era una mullida y crujiente alfombra y el agua corre por cauces de pequeños regatos y alguna represa.
Por aquí también transitan los peregrinos que, provenientes de Portugal, van hacia Santiago de Compostela, ya que parte de este sendero, coincide con el llamado Camino Portugués de La Costa.
Y si algo hemos de destacar, son las impresionantes vistas que podréis apreciar a lo largo del recorrido. Ayer, el día amaneció gris y una cortina de nieblina incesante se cernía sobre el paisaje, por eso, en las fotografías, no se puede apreciar toda la belleza del entorno. Pero si os acercáis hasta allí en días despejados imaginaros el paraíso que podéis encontraros con La Ría de Vigo y la inconfundible silueta de Las Cíes siempre presentes.
El camino nos va llevando por senderos estrechos, sin asfalto, a través de pinares, algún eucalipto, y también apreciamos bastantes ejemplares de incipientes robles y castaños con los que parece que están repoblando la zona.
Y el caminante llega hasta un paraje conocido como Alto da Medoña en donde se encuentra con el Castro de ese mismo nombre. Si bien hemos de decir que permanece sin excavar. La primera escena que nos topamos acoge un estanque cuya agua servía para mover los molinos hidráulicos allí situados.
Pero también tomamos contacto con La Prehistoria, pues allí mismo encontramos los molinos que nuestros antepasados usaban antes de la invención de la rueda. Se trata de los molinos naviculares que podemos ver en un petroglifo al lado de los hidráulicos.
Aquí el sendero va rodeando el castro, del cual vemos distintos fosos, y arribamos a su parte superior, la corona, desde donde se puede contemplar el océano y más, volviendo a nosotros esa idea de que nuestros ancestros sabían muy bien qué lugar elegir como residencia.
Pero el senderista tiene que seguir caminando y se dirige ahora hasta Cal do Outeiro en donde, en un frondoso paraje, se encuentran otra serie de molinos, una cascada, una fuente  y otro estanque de agua para, antiguamente permitir la molienda.
Tomamos ahora dirección hacia el merendero de Saiáns, un área recreativa muy bien acondicionada. En el trayecto continuamos con espléndidas vistas de la costa, de Monteferro y Bayona.
Otro instante cumbre de la ruta es llegados al punto en donde podemos ver la ciudad de Vigo y toda la costa que se presenta delante de ella, con Samil, la Isla de Toralla... Como ya señalé, ayer velada la visión por la niebla, pero que está siempre ahí para mejores momentos.
Y, así como quien no lo quiere, hemos ido ascendiendo y nos dirigimos hacia un mirador natural de toda la costa con Las Islas Cíes, Bayona, Monteferro... ¡No dudéis en llegar hasta allí!
Como tampoco debéis perderos la maravilla de panorama que se divisa desde El Alto Da Bandeira. Realmente un espectáculo, os lo aseguro. Incluso a través de la tupida cortina que formaban las nubes justo en el momento en que nosotros estábamos en la cumbre.
Y, sendereando, volvemos a tomar nuevamente contacto con el hombre prehistórico en una serie de petroglifos que nos vamos encontrando a lo largo de la ruta.
Así llegamos al merendero del Parque Forestal de Coruxo, un bonito entorno para reponer fuerzas. Y ya falta poco para terminar nuestra caminata cerrando el círculo hasta nuestra meta. Por el camino, vamos encontrando ciclistas que suben o bajan, nuevas vistas sobre la ría de Vigo, regatos, cascadas y las ruínas de algún que otro molino y sus represas.
Reseñar que es una ruta fácil para el senderista. Lo que no podéis es perderos las magníficas vistas. Claro, se supone que en días despejados. Aunque nosotros, con el día guarecido en su manto de nieblina como el que nos tocó en suerte, disfrutamos igualmente. ¡Y es que Galicia es un auténtico paraíso!
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sábado, 17 de enero de 2015

Rastro De Nube Y Mar En 110.000 Visitas

Y, bueno... Ya 110.000 visitas. A todos los que por aquí pasáis haciendo caminos sobre la red, todo mi cariño y agradecimiento.
Rastro de flor y estrella,
Nube y mar.
Mi destino es más lejos
Y mi paso más rápido...
Cecilia Meireles

lunes, 12 de enero de 2015

Subida Al Monte Santa Tegra Desde A Guarda Y Bajada Por Camposancos

Pues resulta que todavía no habíamos traído El Monte de Santa Tegra hasta El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas.
Y para subsanarlo allá que nos fuimos este domingo muy de mañanita hasta la localidad de A Guarda. Iniciamos nuestra caminata junto al puerto donde algunos barcos reposaban de su faenar y las gaviotas que comenzaban a desperezarse eran nuestras únicas compañeras.
Y, claro, empezamos ya subiendo, pero es una subida paulatina, que se realiza sin apenas esfuerzo. Además las vistas que tenemos sobre A Guarda y El Océano Atlántico compensan todo.
Y A Guarda va a ser una de las grandes protagonistas de la jornada pues tendremos diversas visiones de ella, todas a vista de pájaro, y todas espectaculares.
Eso hasta que llegamos al que es considerado uno de los más grandes yacimientos arqueológicos perteneciente a la cultura castreña y el más emblemático y visitado de los castros gallegos y que se encuentra allí muy cerquita de la cumbre.
 Aquí el senderista se detiene durante largo rato contemplando las muestras del pasado y pensando lo bien que sabían elegir los lugares de sus residencias nuestros ancestros.
Imposible no deleitarse imaginando cómo sería la vida allá por el S. I antes de Cristo en el que se cree el castro mejor conservado de todos los existentes.
Todo el conjunto del monte fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931 y posteriormente también se incluyó en la lista de Bienes de Interés Cultural. Y visto lo visto, no es de estrañar.
También aquí asistimos al espectáculo del estuario del Miño. Este domingo, una capa de nubes reposaba sobre sus dulces aguas. Pero aún así, disfrutamos plenamente.
Pero el caminante tiene que continuar y lo hace ahora por una calzada empedrada acompañado por un imponente y monumental Víacrucis.
Y todavía tenemos tiempo de contornear la base del monte O Facho para deliciarnos una vez más con la visión de A Guarda y el inmenso Océano Atlántico en pleno esplendor.
Subimos, cómo no, hasta el mirador de este monte, el de las antenas. Y continúa el espectáculo del paisaje mostrándose ante nosotros, espléndido.
También escalamos hasta la cumbre, el monte San Francisco, y ya sí se hace realidad la confluencia del río con las aguas saladas del Atlántico. Del otro lado tierras portuguesas son testigos del encuentro, con el fuerte de Moledo allá en la lontananza.
Y ya comenzamos el descenso. El sendero parece querer llevarnos a darnos un chapuzón en las refrescantes aguas marinas.
Y en nuestra paulatina bajada seguiremos recorriendo este emplazamiento de ensueño y continuaremos viendo maravilla tras maravilla desde diversos puntos estratégicos.
Una vez ya descendido el monte volvemos a encontrarnos con el Miño.
El camino nos lleva ahora a través de pinares y sendas arenosas y es que el Océano Atlántico está ahí al alcance de nuestra mano.
Bonitas playas a nuestra izquierda, pero nos llama la atención sobre todo, la figura de la inquietante fortaleza en medio del mar. El mismo mar que también quiso unirse a nuestro paseo y nos ofrecía un bonito espectáculo con sus encabritadas olas llegando a lamer la orilla de las playas o estrellándose ruidosamente contra las rocas que encontraba en su camino.
El senderista sólo tiene que mirar y admirar. Sus pies caminan ligeros, ahora por una pasarela de madera, lisa y llana, que lo va llevando hasta su meta.
Allí, A Guarda nos espera, paciente, tranquila, relajada.